Responsabilidad Social
La ignorancia avanza

Responsabilidad Social

La ignorancia avanza

La comprensión lectora cayó 25 puntos en promedio entre los países de la OCDE y me asusta pensar que sea consecuencia de las nuevas tecnologías

Juan Carlos Puebla Pavlovich·22 de septiembre de 2026·3 min

Siempre imaginé que el paraíso sería algún tipo de biblioteca". Borges entendió como pocos que los libros participan en esa lenta y compleja construcción del yo.

A los 12 años descubrí que tendía a la introspección. Desde entonces he crecido rodeado de voces de desconocidos con las que, a veces, he intimado más que con mis propios compañeros de vida. Me he desvelado recorriendo sus vivencias, sus ideas y sus obsesiones sin haberlos conocido jamás.

Los libros colmaron buena parte de mi inquietud por descubrir quién era. Puedo afirmar, tímidamente, que el diálogo con esas mentes ha moldeado mi vida. Soy lo que soy, en gran medida, por los libros que he leído.

Quizá por ello me aterrorizaron los nuevos resultados de la prueba PISA. Entre 2018 y 2025, la comprensión lectora cayó 25 puntos en promedio entre los países de la OCDE con datos comparables, el equivalente a cerca de un año de aprendizaje. El retroceso entre adolescentes de 15 años es general y, sospecho que no es un problema exclusivo de los jóvenes. Estoy seguro de que, si examináramos a los adultos, también encontraríamos retrocesos. Puede que, paradójicamente, ante una exposición al conocimiento nunca antes vista, estemos construyendo una civilización ignorante.

Y me asusta pensar que sea consecuencia de las nuevas tecnologías. Cuando McLuhan afirmó que «el medio es el mensaje», se refería precisamente a que las herramientas que utilizamos modifican nuestra manera de relacionarnos con el mundo. Nuestras capacidades cognitivas podrían estar deteriorándose. Los medios creados por nosotros están afectando nuestra existencia y es alarmante pensar que también puedan estar deteriorando nuestra capacidad de comprensión lectora.

Hay un dato de PISA que me parece todavía más alarmante: aumentaron los lectores que responden con rapidez, pero de manera incorrecta. Además, las mayores dificultades aparecen frente a textos largos y ejercicios que exigen reflexión e integración de distintas fuentes. Algo está sucediendo con nuestra capacidad para detenernos, concentrarnos y comprender.

Cuando decimos que existe un retroceso mundial en la comprensión lectora de los evaluados por esta prueba, estamos generalizando. No todos los países retrocedieron de la misma manera. Beijing, Shanghai, Jiangsu y Zhejiang, junto con Singapur, encabezaron los resultados de PISA 2025. Japón, Corea, Macao y Chinese Taipei también se encuentran entre los sistemas con mejor desempeño. Esta evidencia me lleva a plantear la hipótesis de que quizá sea el modo de convivir de Occidente con las tecnologías el que nos está afectando.

Te preguntarás, querido lector, ¿por qué me alarman tanto estos resultados?

Siempre detesté las trivias. Me ponía nervioso al contestar, la presión del tiempo me desenfocaba, mi impaciencia me hacía querer responder con rapidez para superar el suplicio en el que estaba inmerso y el miedo a equivocarme me carcomía. Recuerdo una en particular, creación mexicana, que se desarrollaba en un juego de mesa llamado Maratón. El rival a vencer entre los participantes era la ignorancia. Por cada respuesta equivocada avanzaba una casilla hasta que, si los jugadores erraban demasiado, terminaba por alcanzarlos y se coronaba vencedora.

Los participantes del mundo estamos perdiendo la trivia del conocimiento. La ignorancia nos va ganando la partida y, en la realidad, las consecuencias de esos retrocesos pueden ser desastrosas. Perder el lenguaje y su comprensión significa, en buena medida, reducir nuestra capacidad de pensamiento, lo que a su vez nos expone a la manipulación. Peor aún, vulnera el orden democrático y nuestra capacidad de comprensión del mundo.

Sin aprehensión del conocimiento no existe reflexión existencial ni posibilidad de crear una cosmovisión propia, lo que indudablemente nos deja sin brújula en este mar de dudas en el que navegamos, expuestos a la barbarie, al olvido y a repetir atrocidades que creíamos superadas.

Sigue leyendo