Sonora–Arizona
Talento, la nueva frontera de la competencia tecnológica entre Arizona y Sonora
Justin Dutram, de Eller Executive Education de la Universidad de Arizona, advierte que la región debe acelerar la formación de profesionales para aprovechar el auge de los semiconductores y la nueva economía tecnológica
La disputa global por el liderazgo tecnológico ya no se limita a la construcción de fábricas, la inversión de miles de millones de dólares o el desarrollo de tecnología de última generación. Detrás de cada planta de semiconductores, de cada laboratorio y de cada proyecto de inteligencia artificial existe un factor que puede determinar quién gana la competencia: el talento humano.
Para Justin Dutram, director ejecutivo y CEO de Eller Executive Education de la Universidad de Arizona, Arizona y Sonora se encuentran frente a una oportunidad histórica para convertirse en una de las grandes regiones de talento, innovación y manufactura tecnológica de América del Norte.
Dutram, señala que el crecimiento de la industria de semiconductores está generando una demanda de profesionales que la región todavía no puede satisfacer completamente. La propia Universidad de Arizona identifica a Dutram como responsable de dirigir el desarrollo de negocios, la estrategia de marketing, las relaciones con clientes y el desarrollo de programas de educación ejecutiva. (Eller College of Management)
El momento está aquí y lo tenemos que aprovechar
Sostiene.
La inversión necesita talento
Arizona vive una transformación económica impulsada por inversiones extraordinarias de empresas vinculadas a los semiconductores, particularmente de compañías asiáticas.
Pero, para Dutram, la infraestructura por sí sola no garantiza el éxito.
La verdadera ventaja competitiva estará en la capacidad de la región para generar un pipeline permanente de talento, desde la educación básica hasta la formación profesional y ejecutiva.
Universidades, colegios comunitarios, preparatorias, empresas y gobiernos tienen que trabajar de manera coordinada para preparar a las nuevas generaciones.
La apuesta, dice, debe comenzar desde edades tempranas.
Ya existen preparatorias en Phoenix, Chandler y Tucson donde los jóvenes tienen contacto con conceptos relacionados con la industria de semiconductores y conocen ambientes especializados como los llamados cuartos limpios.
La intención es que los estudiantes descubran desde antes de llegar a la universidad que existen nuevas carreras y oportunidades profesionales en sectores que prácticamente no tenían la presencia actual hace cinco o diez años.
Una oportunidad para Sonora
El fenómeno no termina en Arizona.
La cercanía geográfica, la infraestructura industrial de Sonora y la relación histórica entre ambos estados pueden convertir a la región fronteriza en una plataforma binacional de producción y conocimiento.
Dutram considera que existen oportunidades concretas para que Sonora participe en diferentes eslabones de la cadena de valor de los semiconductores.
No se trata únicamente de fabricar chips.
El ecosistema comprende diseño, manufactura, empaquetado, pruebas, electrónica, software, logística, análisis de datos, automatización y una amplia red de proveedores.
En ese sentido, empresas sonorenses pueden encontrar espacios de participación dentro de una cadena de valor que tiene alcance global.
Hay partes donde quizás hay huecos que podrían llenar empresas sonorenses o empresas de la región para hacerla más competitiva a nivel global
Plantea.
El talento como infraestructura estratégica
Uno de los principales mensajes de Dutram es que la formación de talento debe considerarse una inversión estratégica, al mismo nivel que la infraestructura física.
La Universidad de Arizona tiene una larga trayectoria en investigación relacionada con ciencia, física, electrónica e ingeniería, y ha realizado inversiones importantes para actualizar sus laboratorios y ofrecer a los estudiantes acceso a tecnología de vanguardia.
Pero la estrategia va más allá de sus propios alumnos.
La institución también busca vincularse con colegios comunitarios y preparatorias, creando oportunidades para que estudiantes de diferentes niveles conozcan las nuevas tecnologías y participen en proyectos relacionados con la industria.
La educación, en este nuevo escenario, deja de ser un proceso aislado de las necesidades económicas de una región.
Se convierte en parte de la infraestructura productiva.
México tiene la base; hay que afinarla
Dutram observa con optimismo las capacidades de México.
Considera que el país cuenta con una sólida base de estudiantes y profesionistas en ingeniería, ciencias básicas y manufactura.
El reto es adaptar esas capacidades a las necesidades específicas de la industria de semiconductores y de la nueva economía tecnológica.
Y las oportunidades no estarán solamente dentro de un cuarto limpio.
También habrá demanda de especialistas en diseño de circuitos, software, inteligencia artificial, análisis de datos, automatización, logística y otras áreas.
Pero hay otro componente indispensable: el inglés.
Para competir en organizaciones globales, explica Dutram, los jóvenes necesitan desarrollar no solamente conocimientos técnicos, sino también habilidades de comunicación, trabajo en equipo, liderazgo, organización y gestión de proyectos.
Una cosa es ser alumno, otra cosa es ser profesional y otra cosa es ser profesional y líder
Resume.
Arizona y Sonora: una visión de 20 años
Quizá uno de los planteamientos más importantes de la conversación es la necesidad de dejar de pensar únicamente en los próximos dos, cuatro o cinco años.
La transformación tecnológica exige una visión de 10, 15 y hasta 20 años.
Arizona y Sonora tienen la posibilidad de construir una megarregión económica y tecnológica con capacidades complementarias.
Para lograrlo será necesario mantener el diálogo entre gobiernos, universidades y empresas; atraer nuevas inversiones; crear programas académicos; desarrollar proveedores y, sobre todo, formar el talento que permita sostener el crecimiento.
Dutram reconoce que Sonora ya está presente en esta conversación y que existen esfuerzos de colaboración entre instituciones de ambos lados de la frontera.
Menciona particularmente el trabajo entre la Universidad de Arizona y la Universidad de Sonora, incluyendo intercambios académicos y colaboración relacionada con diseño y semiconductores.
Pero considera que todavía hay mucho por hacer.
Una responsabilidad compartida
Para el ejecutivo universitario, ningún sector puede enfrentar por sí solo este desafío.
Gobierno, empresas e instituciones educativas tienen que trabajar como una sola estructura.
No basta con atraer una fábrica si no existe el talento para operar, innovar y hacer crecer el ecosistema alrededor de ella.
Tampoco basta con formar profesionistas si no existen empresas capaces de ofrecerles oportunidades.
Y las empresas no pueden esperar que universidades y gobiernos resuelvan por sí solos sus necesidades de talento.
La respuesta, sostiene Dutram, está en la colaboración.
"Arizona y Sonora lo hacemos mejor juntos"
La frase resume buena parte de la visión planteada durante la conversación.
La competencia tecnológica mundial está avanzando rápidamente y las regiones que logren combinar inversión, infraestructura, talento, educación e innovación tendrán mayores posibilidades de convertirse en protagonistas.
Arizona ya está recibiendo inversiones que están modificando su estructura económica.
Sonora tiene la oportunidad de integrarse a ese proceso desde una posición estratégica.
Pero la ventana de oportunidad no permanecerá abierta indefinidamente.
Por eso, la tarea es comenzar ahora.
Formar al joven que dentro de 10 o 15 años estará diseñando un circuito, desarrollando inteligencia artificial, operando una planta, creando una empresa proveedora o encabezando una organización tecnológica.
Al final de nuestra conversación, Justin Dutram deja una reflexión especialmente pertinente para los lectores de Es la economía…:
La información es oro.
En una época en la que el cambio tecnológico se acelera, estar informados, prepararse y anticiparse puede ser tan importante como contar con capital o infraestructura.
Y en la megarregión Arizona-Sonora, el verdadero desafío será convertir esta coyuntura histórica en una estrategia de largo plazo.



