Innovación y Tecnología
Necodex y el modelo nearshore que está conectando a Sonora con el BOOM tecnológico de Arizona
Antes de convertirse en empresario, Jesús Arturo Herrera trabajaba en una empresa de automatización y ya realizaba proyectos por fuera de su horario laboral. Cuando ese trabajo paralelo alcanzó cierto nivel de ingresos y de proyectos, renunció y se dedicó de tiempo completo a la empresa. Durante su juventud, en la preparatoria y la universidad, ni siquiera contemplaba ser empresario; fue poco después que se dio cuenta de que quería hacer proyectos por cuenta propia, y emprender resultó la manera de lograrlo.
Credibilidad ganada, no heredada
Los primeros años no fueron sencillos. Hubo varios rechazos relacionados con la edad que tenían cuando comenzaron —recuerda que incluso les decían "qué va a saber un muchacho de 20 años de cómo ayudarme a correr mi empresa"—. A eso se sumó el reto de construir credibilidad como proveedor nearshore mexicano frente a clientes en Estados Unidos que no conocían el modelo: convencerlos de que un equipo en Hermosillo podía operar con el mismo estándar que uno interno.
En ese camino, varias personas fueron clave en distintos momentos. Su esposa fue fundamental para darle a la empresa la formalidad y la seriedad que un negocio necesita para ser tomado en serio —algo que, dice, no se aprende solo, se aprende acompañado—. Sus socios han sido un soporte enorme y verdaderos operadores junto con él: lo que han logrado, lo han logrado en conjunto. Y en el camino tuvo la fortuna de cruzarse con consultores que le aportaron una perspectiva que, por sí solo, no tenía.
De la programación al rediseño de procesos
Necodex comenzó como una empresa de desarrollo de software, ofreciendo el servicio de programación para otras empresas. De ahí evolucionó hacia proyectos para compañías de Estados Unidos, hasta convertirse en una empresa de armado de procesos y proyectos con uso de tecnología de manera internacional para empresas estadounidenses.
El problema específico que Herrera buscaba resolver desde el inicio sigue siendo el motor del negocio: las empresas de Estados Unidos necesitan escalar operaciones y desarrollo técnico sin los costos y la escasez de talento que enfrentan localmente, pero sin sacrificar calidad ni control. Ahí es donde entra el modelo nearshore de Necodex.
Hoy, la empresa opera bajo un modelo de delivery nearshore desde Hermosillo, Sonora, con clientes principales en Arizona y también en otras plazas de Estados Unidos. Lo que la diferencia de otros negocios similares en la región, dice Herrera, es la combinación de cercanía geográfica y horaria con Arizona, una estructura binacional —con entidades en ambos lados de la frontera— y un modelo que va más allá de simplemente asignar "asientos" de trabajo, hacia el rediseño de procesos con tecnología.
Arizona no es un mercado más: es el mercado
Arizona no juega un papel secundario en el negocio de Necodex: tanto la empresa como su cliente más importante están basados ahí. Desde 2018, Herrera ha hecho varios viajes entre Sonora y Arizona, y siempre ha encontrado una buena disposición de ambos lados para colaborar. Describe la relación económica actual entre ambos estados con una sola palabra: amigable.
Para el modelo de negocio de Necodex, colaborar entre los dos estados es primordial —si hubieran permanecido solo del lado mexicano, dice, no habrían podido hacer el cambio de modelo de negocio que hoy los define—.
Eso no significa que el camino haya sido sin fricciones. El costo y la disponibilidad de vuelos entre Phoenix y Arizona —solo uno al día— es algo que, considera, podría mejorar mucho la conectividad entre ambas regiones. Al principio de sus operaciones entre Sonora y Arizona, además, desconocían buena parte de los procesos.
Con los años, sin embargo, ha visto mejoras en el flujo de comercio e inversión entre ambos estados. Su preocupación hoy va en otra dirección: cree que se está desaprovechando mucho de lo que está pasando actualmente en Arizona con el crecimiento de la industria de semiconductores.
"Mentefactura", no solo manufactura
Si pudiera cambiar una sola cosa para fortalecer la relación económica Sonora-Arizona, dice Herrera, sería la manera en que los empresarios de ambos lados se conocen entre sí.
Hoy la relación todavía depende demasiado de contactos personales y coincidencias. Yo mismo llegué a mi principal cliente en Arizona por una conexión, no porque existiera un canal claro para que una empresa sonorense seria se diera a conocer allá
Su propuesta: un mecanismo real y constante para que empresarios de Sonora y Arizona se encuentren —no una feria una vez al año, sino algo continuo, con casos verificables de ambos lados—. Muchas empresas que hoy se quedan cortas por falta de visibilidad, dice, estarían creciendo del otro lado de la línea.
En cuanto a sectores con potencial sin explotar, Herrera tiene una postura clara: la tecnología y los servicios profesionales siguen muy por debajo de su potencial. Todo el mundo piensa en manufactura cuando habla de Sonora-Arizona, y con razón, pero el nearshoring de talento técnico y administrativo —desarrollo de software, soporte de operaciones, procesos financieros— apenas está comenzando.
La idea es cambiar solo desde una iniciativa de 'manufactura' a incluir 'mentefactura'
¿Qué le falta a cada lado para atraer más inversión del otro? A Sonora, dice, le falta que más empresarios crucen la frontera y se dejen ver, con casos de éxito verificables, no solo promesas —la confianza en este tipo de negocio se construye cliente por cliente, no con folletos de gobierno—. Y a Arizona le falta perder el miedo a operar del lado mexicano por desconocimiento: muchos inversionistas todavía creen que operar en México es más riesgoso o más complicado de lo que realmente es cuando se tiene la estructura correcta.
Como modelo a seguir, Herrera menciona a San Diego-Tijuana, una región que —dice— lleva años de ventaja: tienen clústeres y cámaras binacionales de manufactura y tecnología donde ya nadie se pregunta de qué lado de la línea está la oficina, solo importa el resultado.
Sonora-Arizona tiene el mismo potencial geográfico, pero nos falta esa normalización de que operar cruzando la frontera se vea como algo cotidiano y no como una hazaña
El mensaje para quien está por cruzar
Su mensaje para un joven empresario sonorense que quiere expandirse hacia Arizona es directo: no esperar a tener todo resuelto para cruzar, porque la credibilidad se gana operando, no planeando. Empezar con un cliente, cumplir de más, y dejar que el boca a boca haga el resto.
Para uno de Arizona que quiere invertir en Sonora, la invitación es igual de concreta: venir, conocer el talento y la operación con sus propios ojos antes de decidir con base en percepciones viejas. La distancia, insiste, es más corta de lo que se cree, y el retorno de venir a ver en persona vale más que cualquier reporte.
Para mí, frontera no es donde termina un país, es donde empieza una oportunidad que pocos se atreven a cruzar



