Innovación y Tecnología
De ingeniero a líder del frío que conquista Latinoamérica
Antes de ser empresario, Luis Ballesteros se preparó como ingeniero mecánico en el Instituto Tecnológico de Hermosillo. Al concluir sus estudios se contrató con una empresa de manufactura metálica y, posteriormente, en una empresa fabricante y comercializadora de equipos de refrigeración con la que colaboró hasta diciembre de 1999 como gerente en la zona Noreste del país.
A partir de enero del año 2000 se integró a la pequeña empresa familiar que había fundado su padre a principios de los 80's y que en ese año operaba con tres de sus hermanos y un grupo pequeño de colaboradores.
Lo que lo hizo dar el salto de empleado a emprendedor fue la gran oportunidad que observó en su industria, la cual estaba en manos de personas con muy poca preparación técnica. Al ver el gran potencial de sus padres y sus hermanos, los fue preparando, y cuando consideró que era el momento, renunció a la empresa en la que colaboraba y se integró a la empresa familiar que su padre encabezaba.
El principal obstáculo que tuve que superar los primeros años fue lograr la integración de mis hermanos, ya que ellos no tenían una visión empresarial; lograr que operaran bajo procedimientos, reglas, etc. fue una tarea muy difícil
Su principal mentor, sin duda, fue su padre: le inculcó valores como la honestidad, la responsabilidad, el compromiso y la pasión por el trabajo. A lo largo de su vida, Ballesteros también se ha rodeado de otras personas que han sido grandes consejeros en su vida profesional.
Si pudiera regresar y darle un consejo a la versión de sí mismo cuando empezaba, sería que mantuviera un equilibrio entre la familia y la empresa, ya que en sus inicios como emprendedor dedicó mucho tiempo a la empresa y poco tiempo a la familia.
Una empresa en expansión constante
El negocio de Ballesteros está especializado en la manufactura, comercialización y servicios de equipos de refrigeración. Comenzó en la ciudad de Hermosillo y, oficialmente como empresa, en el año 1992. Desde entonces ha mantenido un crecimiento constante y sólido: se ha expandido por todo el país y, en los últimos tres años, ha abierto operaciones en Centroamérica.
El principal reto al iniciar fue integrar un grupo de profesionales preparados para ofrecer los servicios que los clientes estaban demandando, y sobre todo, con el compromiso de atenderlos en el momento en que los necesitaban.
Sus principales clientes están en el sector primario —productores de frutas, legumbres, carne, mariscos y pescados— y en el sector comercial, en distribución y venta al detalle.
Creo que mi principal logro ha sido la consolidación de nuestra empresa y el reconocimiento en México y Centroamérica; hoy por hoy somos considerada la empresa más importante en la industria de refrigeración comercial e industrial en Latinoamérica
Al día de hoy, el grupo de empresas de Luis Ballesteros está integrado por aproximadamente 500 colaboradores y tiene presencia en las principales ciudades de México: Tijuana, Mexicali, Hermosillo, Cd. Obregón, Los Mochis, Culiacán, Guadalajara, León, Estado de México, Monterrey, Mérida, Cancún y Playa del Carmen. En Centroamérica, tiene presencia en San José, Costa Rica, y en Guatemala.
La diferencia entre esta empresa y otras del sector está, básicamente, en la cobertura de su red logística —con almacenes y centros de distribución en toda la república mexicana y Centroamérica— y en la amplia red de servicios que ofrece, desde la integración de un proyecto llave en mano hasta el servicio postventa.
La mirada puesta en Sudamérica y en Arizona
En los próximos años, el plan de Ballesteros es llevar a la empresa hacia una expansión por Sudamérica —Colombia, Perú, Ecuador y Venezuela son los países que están en la mira— y hacia el norte, iniciando operaciones en Arizona y posteriormente expandiéndose hacia otros estados del sur de Estados Unidos.
Sobre la relación Sonora-Arizona, hoy por hoy la empresa tiene poca actividad o poca relación con empresas y empresarios de Arizona. Sin embargo, están en proceso de constituir su primera sede en Estados Unidos, y la quieren hacer en Tucson o en Phoenix, Arizona.
Sin duda el estar en una franja fronteriza nos da muchas ventajas, las cuales debemos aprovechar y más ahora con la gran inversión que se está dando en la ciudad de Phoenix, Az.
No considera que existan trabas burocráticas, logísticas o culturales; su principal reto es manufacturar equipos que cumplan con las especificaciones y las regulaciones de los diferentes estados de la Unión Americana para poder colocarlos en sus mercados.
En los últimos años sí ha habido un aumento en el flujo de comercio entre ambos estados, aunque considera que a los empresarios sonorenses les ha faltado realizar una mayor promoción de los productos y servicios que pueden ofrecer. En fechas recientes, Ballesteros constituyó, junto con otros empresarios sonorenses, un grupo al que llamaron "Phoenix", cuyo objetivo es consolidar una relación comercial con empresarios del vecino estado de Arizona.
Integración, mensaje y una frontera como oportunidad
Para potencializar la región, Luis Ballesteros considera que debe haber una mayor integración entre gobierno y empresariado sonorense, encontrar las verdaderas áreas de oportunidad y conocer las necesidades que tienen las empresas que actualmente se encuentran instaladas en Arizona, que son muchas.
Su mensaje para un empresario que desee empezar a hacer negocios cruzando la frontera es que, primero, conozca cuáles son las necesidades del mercado al que va a ir y cuáles son sus propias ventajas competitivas; y que, posteriormente, se acerque a representantes del estado de Arizona presentes en Hermosillo, para que lo asesoren y lo acompañen en el proceso de instalar su empresa en Estados Unidos.
Para mí la palabra frontera representa una gran oportunidad de crecimiento, ya que el estar a unos cuantos kilómetros de la economía más grande del mundo nos ofrece una gran ventaja competitiva en términos logísticos




