Estrategia y Soluciones
Securitización del T-MEC

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Securitización del T-MEC

El fentanilo en medio de las disputas comerciales y de seguridad interior.

Victor Félix Félix·29 de septiembre de 2026·2 min

Una sustancia sintética (El Fentanilo) rompió una relación que sin sobresaltos nunca había tenido tantos cambios bruscos: la relación comercial entre Estados Unidos y México. Si bien es cierto las cosas nunca han sido fáciles, tampoco habían sido tan complicadas como ahora; en el centro de la mesa de negociación, de las presiones, se encuentran no sólo los aranceles, las reglas de origen o la relocalización de empresas; hoy está en la mesa, una sustancia de poco peso físico pero de gran significado en la relación, la droga en su forma ilícita "el fentanilo".

Fentanilo y poder de fuego de los cárteles mexicanos han cambiado la agenda, redifiniéndola y transformando la frontera, de puente económico a trinchera de guerra, barda de seguridad nacional para los estadounidenses y de seguridad interior para los mexicanos.

Así de una crisis sanitaria, de salud pública que se han convertido el consumo de drogas sintéticas en Estados Unidos, se convirtió en una condición geopolítica, con amenazas constantes de imponer trabas aduaneras condicionando el comercio transfronterizo a la efectividad de la acción policial en México, que se exige se traduzca en cada vez mayores decomisos de precursores químicos y captura de líderes criminales; por esta condición ya en USA son las Agencias de Inteligencia y de Seguridad las que han tomado el control del flujo comercial, en tanto en México aun se construye una política de persecución penal que esta sujeta a narrativas políticas mas que comerciales ó de políticas públicas hemisféricas.

Esta narrativa política mucha de las veces confunde Seguridad Interior con Seguridad Nacional, Washington esta enfocado en conceptos de seguridad nacional, reconoce en las estructuras de la delincuencia organizada: capacidad de desestabilización geopolítica, en tanto para México enfrenta la crisis como si fuera sólo un desafío a la paz social y al estado de derecho local, focalizando en regiones la ingoberabilidad.

Estas dos visiones que están enfrentadas entre sí, se traduce en costo para las empresas ya sea por el impacto de mayores y tardadas revisiones gubernamentales o por la diversificación criminal que lenta pero inexorablemente entra en los espacios de la economía formal, lastimando a las empresas consolidadas.

Sí se ataca a la delincuencia organizada sin cortar el financiamiento, sus espacios públicos de apoyo o el tráfico de armas, ésta no desaparece; simplemente avanza sobre otros sectores de la economía para mantener el nivel de sus ganacias ilícitas, por lo que se vuelve imperativo establecer un Modelo de Responsabilidad Compartida entre ambos países, que supere el reparto de culpas y lleve un combate efectivo al comercio ilícito, sin un acuerdo equilibrado, el costo de la crisis lo seguiremos pagando los consumidores en el precio y como ciudadanos al sufrir mayor violencia letal y social.

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