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Tequila: la potencia mexicana que conquistó al mundo

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Tequila: la potencia mexicana que conquistó al mundo

Exportaciones superiores a 400 millones de litros, presencia en más de 120 países, expansión hacia Asia, innovación, sustentabilidad y protección internacional de la Denominación de Origen marcan una nueva etapa para la agroindustria tequilera

Raúl Rentería·29 de septiembre de 2026·10 min

El tequila dejó de ser solamente una bebida emblemática de México para convertirse en una de las grandes historias de internacionalización de la agroindustria nacional.

Detrás de cada botella existe una cadena productiva que involucra agricultores, productores de agave, fabricantes, envasadores, comercializadores, laboratorios, certificadores y empresas que han llevado una denominación de origen mexicana a prácticamente todos los continentes.

En el centro de esta estructura se encuentra el Consejo Regulador del Tequila (CRT), organismo encargado de preservar la autenticidad, calidad y cumplimiento normativo de la primera Denominación de Origen de México.

Al frente de la Dirección General se encuentra Ramón González Figueroa, quien ha encabezado una agenda orientada a fortalecer la cadena productiva, elevar los estándares de certificación, ampliar la presencia internacional del tequila, defender su propiedad intelectual y enfrentar los nuevos desafíos comerciales, tecnológicos y ambientales.

El reto ya no consiste únicamente en producir más tequila.

Ahora la apuesta es producirlo con mayor valor agregado, conquistar nuevos mercados, proteger la denominación y convertir el prestigio mundial del producto en mayores oportunidades económicas para toda la cadena.

Una industria que mueve millones de litros, las cifras explican la dimensión alcanzada.

Durante 2024 se produjeron 495.8 millones de litros de tequila y se exportaron 400.3 millones de litros. Ese mismo año la industria cerró con 2 mil 991 marcas vinculadas a productores autorizados.

Para 2025, la producción alcanzó aproximadamente 583.5 millones de litros, mientras las exportaciones se mantuvieron por encima de los 400 millones de litros.

Y 2026 mantiene la tendencia expansiva.

Durante el primer semestre del año se produjeron 302.1 millones de litros de tequila y se exportaron 214.4 millones de litros, cifra que representó un crecimiento de 3.3% respecto al mismo periodo de 2025.

La información más reciente disponible del CRT señala que entre enero y agosto de 2026 la producción llegó a 402.5 millones de litros, mientras las exportaciones sumaron 288 millones de litros.

Son cifras que colocan al tequila como uno de los productos agroindustriales mexicanos con mayor capacidad de penetración internacional.

Más de 120 países conocen el tequila, la expansión internacional es quizá uno de los mayores logros de la industria.

El tequila tiene hoy presencia en más de 120 países, con exportaciones superiores a 400 millones de litros anuales.

Estados Unidos continúa siendo el principal destino.

Entre enero y agosto de 2026 recibió 232.9 millones de litros, equivalentes al 81.02% de las exportaciones totales en ese periodo.

La concentración en el mercado estadounidense representa una fortaleza por el tamaño y valor de ese mercado, pero también plantea uno de los principales desafíos estratégicos para los próximos años: diversificar destinos sin perder la posición alcanzada en Estados Unidos.

Ese equilibrio es una de las tareas centrales de la industria.

El siguiente gran mercado está en Asia.

Japón ocupó en 2025 el octavo lugar entre los principales países importadores de tequila, con aproximadamente 4 millones de litros.

China recibió 2.8 millones de litros, mientras Corea del Sur alcanzó alrededor de 433 mil litros, con un crecimiento de 14.49% respecto al año anterior.

La participación del CRT en eventos internacionales como FOODEX Japón forma parte de una estrategia de posicionamiento que busca presentar al tequila no solamente como una bebida, sino como un producto mexicano protegido por una Denominación de Origen y respaldado por un sistema de certificación.

Asia representa, en ese sentido, uno de los grandes espacios de crecimiento.

China, Japón, Corea del Sur y otros mercados de la región cuentan con consumidores con capacidad adquisitiva y una creciente demanda por productos premium, bebidas espirituosas y artículos vinculados con experiencias gastronómicas y culturales.

La palabra "Tequila" también es un activo económico Uno de los aspectos menos visibles, pero económicamente más importantes, es la protección internacional de la Denominación de Origen.

El tequila no es simplemente una categoría comercial, su nombre está protegido mediante diferentes figuras de propiedad intelectual en numerosos países.

El CRT ha trabajado para ampliar esa protección y enfrentar el uso indebido de la denominación en mercados internacionales.

La estrategia contempla países y regiones donde México busca consolidar el reconocimiento jurídico del tequila como producto exclusivo de las zonas amparadas por la Denominación de Origen.

En Asia ya existen registros y mecanismos de protección en mercados como China, Singapur, Tailandia, Filipinas, Indonesia, Malasia, Vietnam y Hong Kong.

La protección de la denominación tiene una consecuencia económica directa: preservar el valor construido alrededor de una marca territorial que pertenece a México.

Diversificación: el gran objetivo pendiente, la industria enfrenta ahora una paradoja.

Estados Unidos es su principal mercado y constituye una enorme plataforma comercial, pero al mismo tiempo concentra una proporción muy elevada de las exportaciones.

En 2024, alrededor del 84% del tequila exportado tuvo como destino Estados Unidos.

La situación ha obligado al sector a acelerar la búsqueda de mercados alternativos, particularmente ante los cambios en la política comercial internacional y la incertidumbre alrededor de aranceles.

La estrategia planteada por el CRT apunta hacia Europa, Asia, Medio Oriente y otros mercados emergentes.

El objetivo no es abandonar Estados Unidos, es construir una estructura exportadora suficientemente diversificada para que el crecimiento futuro dependa cada vez menos de un solo destino.

El tequila también está cambiando por dentro, la evolución de la industria no se limita al volumen, también ha aumentado la diversidad de marcas y productos.

Las categorías oficiales continúan siendo Tequila 100% de Agave y Tequila, mientras que las clases reconocidas comprenden Blanco, Joven, Reposado, Añejo y Extra Añejo.

A partir de ellas, los productores han desarrollado nuevas marcas, presentaciones, perfiles y propuestas comerciales destinadas tanto al mercado nacional como al consumidor internacional.

La tendencia mundial hacia productos premium también ha abierto oportunidades para segmentos de mayor valor.

Esto significa que el futuro del tequila no necesariamente estará determinado por cuántos litros se venden, sino por cuánto valor económico puede obtener la industria por cada litro colocado en el mercado.

Innovación: el nuevo capítulo Uno de los movimientos estratégicos más importantes de 2026 está relacionado con la innovación tecnológica.

El CRT formalizó una colaboración con el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) para integrarse a la red de Centros de Apoyo a la Tecnología y la Innovación, con respaldo de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI).

La intención es facilitar al sector acceso a información tecnológica y científica, promover innovación y fortalecer la transferencia de tecnología.

La importancia de esta decisión va más allá de la certificación, la industria tequilera comienza a mirar hacia una nueva generación de procesos productivos, conocimiento científico, propiedad intelectual, eficiencia y tecnología.

El reto consiste en que México no solamente produzca tequila para el mundo, sino que también genere conocimiento y tecnología alrededor de esa industria.

Sustentabilidad: crecer sin comprometer el futuro El crecimiento de la agroindustria también ha colocado la sustentabilidad entre sus principales objetivos.

La estrategia del CRT hacia 2030 contempla metas relacionadas con reducción de emisiones, consumo de agua, tratamiento de aguas residuales y utilización de energías renovables.

Entre los objetivos establecidos se encuentran reducir las emisiones directas de CO₂ por litro de tequila, disminuir el consumo de agua por unidad producida y aumentar significativamente el porcentaje de agua tratada.

La sustentabilidad comienza a convertirse así en una condición de competitividad internacional.

Los grandes mercados ya no solamente preguntan cuánto produce una industria, también se preguntan cómo produce.

El campo también forma parte de la transformación, la fortaleza del tequila comienza mucho antes de llegar a una destilería, comienza en el campo.

La cadena depende directamente del agave azul y de miles de productores que participan en el abastecimiento de la materia prima.

En este terreno, los programas de responsabilidad social y sustentabilidad buscan elevar las condiciones de producción, fortalecer las prácticas agrícolas y mejorar la trazabilidad.

El programa Agave Responsable Social ha incorporado a más de mil productores certificados y representa uno de los esfuerzos para llevar estándares sociales y ambientales a la base de la cadena productiva.

Esto adquiere mayor relevancia cuando se considera que durante el primer semestre de 2026 se utilizaron aproximadamente 1.17 millones de toneladas de agave para la producción de tequila.

Turismo: una segunda industria alrededor del tequila El tequila también ha dejado de ser exclusivamente una actividad industrial.

Se ha convertido en un atractivo turístico.

La llamada Ruta del Tequila, los recorridos por destilerías, los campos de agave, los museos, las experiencias gastronómicas y las poblaciones vinculadas con la Denominación de Origen han generado una economía paralela alrededor del producto.

El turismo permite que el visitante no solamente compre una botella, puede conocer el campo, observar el proceso productivo, visitar una fábrica, conocer la historia de la bebida y experimentar directamente la cultura que existe detrás de la Denominación de Origen.

Es una forma de multiplicar el valor económico del tequila.

Los objetivos alcanzados y la evolución de la industria permite identificar resultados concretos:

•⁠ ⁠Presencia internacional: el tequila llega a más de 120 países.

•⁠ ⁠Exportaciones: más de 400 millones de litros anuales.

•⁠ ⁠Crecimiento: las exportaciones del primer semestre de 2026 aumentaron 3.3% frente al mismo periodo de 2025.

•⁠ ⁠Diversificación internacional: Asia se ha consolidado como una región de creciente importancia.

•⁠ ⁠Protección de la Denominación de Origen: expansión de los registros y mecanismos de protección internacional.

•⁠ ⁠Desarrollo de marcas: miles de marcas vinculadas con productores autorizados.

•⁠ ⁠Innovación: incorporación de la propiedad industrial y transferencia tecnológica a la agenda del sector.

•⁠ ⁠Sustentabilidad: metas ambientales establecidas hacia 2030.

•⁠ ⁠Responsabilidad social: fortalecimiento de programas dirigidos a productores de agave.

•⁠ ⁠Turismo: integración de la experiencia tequilera como una actividad económica adicional.

Pero la historia todavía no está terminada, la próxima década plantea desafíos importantes.

El primero será diversificar las exportaciones y reducir la excesiva concentración en Estados Unidos.

El segundo será aumentar el valor agregado de las exportaciones, impulsando segmentos premium y productos con mayor contenido de innovación.

El tercero será continuar la expansión en Asia, Medio Oriente y otros mercados emergentes.

El cuarto será fortalecer la protección internacional de la Denominación de Origen y combatir imitaciones o usos indebidos.

El quinto será avanzar hacia una producción más eficiente en agua, energía y emisiones.

El sexto será incorporar mayor tecnología al campo y a las plantas productoras.

Y existe un séptimo desafío: lograr que una mayor proporción del valor económico generado por el tequila se quede en México y beneficie a toda la cadena productiva, desde el productor de agave hasta las empresas exportadoras.

Ramón González y la nueva dimensión del CRT En esta etapa, el papel del Consejo Regulador del Tequila resulta fundamental.

Ramón González Figueroa, como director general, tiene bajo su responsabilidad una institución cuya función ya trasciende la certificación tradicional.

El CRT participa en la protección de la Denominación de Origen, evaluación de la conformidad, certificación de exportaciones, relación con productores y autoridades, desarrollo de estándares, protección de la cadena productiva y construcción de estrategias para el posicionamiento internacional.

La dimensión de la industria obliga a que el Consejo Regulador evolucione al mismo ritmo que el producto. Hoy el tequila necesita certificación, pero también necesita inteligencia comercial, protección jurídica internacional, innovación, tecnología, sustentabilidad y promoción internacional.

México tiene una marca que el mundo reconoce, el tequila constituye una de las expresiones más poderosas de la identidad económica y cultural de México. Es campo, industria, comercio exterior, turismo, propiedad intelectual, empleo y promoción internacional.

Su presencia en más de 120 países demuestra que la denominación dejó de ser solamente un distintivo de origen para convertirse en un activo global.

El desafío para los próximos años será transformar ese reconocimiento internacional en mayor valor económico para México, porque el verdadero éxito de la industria no estará únicamente en alcanzar nuevos récords de producción o exportación.

Estará en conseguir que cada botella represente más tecnología, más innovación, más empleo, más sustentabilidad, mayor protección de la propiedad intelectual y mayor valor agregado nacional.

El tequila ya conquistó al mundo.

Ahora comienza una nueva batalla: hacer que el mundo pague cada vez más por el valor de lo que México produce.

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