Agronegocios
Desarrollo territorial de la cadena agroalimentaria del Bacanora
En México existen 19 Denominaciones de Origen (DO), de las cuales 16 son parte de cadenas agroalimentarias. El Tequila es la DO más representativa para México por su importancia económica, territorial y cultural y por su creciente inserción en los mercados internacionales.
Las cadenas agroalimentarias se consideran como "un conjunto de agentes económicos, administrativos y políticos que, directa o indirectamente, delimitan el recorrido que sigue un producto agrícola desde la producción hasta su utilización final, junto con las interacciones y actividades de todos los agentes que determinan dicho recorrido". Sgroi y Modica (2022). Estos mismos autores citando a Malassis y Ghersi (1995), definen el sistema agroalimentario como "el conjunto de actividades que, dentro de una realidad socioterritorial y en un determinado momento histórico, contribuyen a satisfacer la función alimentaria de la población".
La cadena agroalimentaria del Bacanora constituye un sistema productivo poco relevante desde el punto de vista económico, aunque muy relevante desde la perspectiva territorial, cultural e institucional para el Estado de Sonora, siendo la única Denominación de Origen sonorense.
De acuerdo con la Norma Oficial Mexicana del Bacanora, NOM-168-SCFI-2005, especificaciones de elaboración, envasado y etiquetado, para que una bebida pueda ser considerada Bacanora debe haberse producido en la zona autorizada (DO) que contempla 35 municipios del Estado de Sonora. Esta condición introduce una dimensión temporal y de coordinación, particularmente relevante para el análisis de la competitividad de la cadena.
La competitividad de una cadena agroalimentaria contemporánea no puede reducirse a indicadores de producción, productividad o exportación. En sistemas asociados con denominaciones de origen e indicaciones geográficas, la competitividad depende también de la capacidad de los actores para coordinarse, preservar y valorizar recursos territoriales, innovar, diferenciar la calidad, responder a las demandas del mercado y sostener económica, social y ambientalmente la base productiva.
De acuerdo con Muchnik, Sanz Cañada y Torres Salcido (2008), los Sistemas Agroalimentarios Localizados (SIAL) se presentan como sistemas basados en la valorización de recursos locales, la calidad agroalimentaria y las dinámicas territoriales. Esta perspectiva es pertinente para analizar la condición actual del Bacanora, ya que su Denominación de Origen vincula producto, territorio, saber-hacer, regulación y reputación.
La cadena agroalimentaria del Bacanora presenta características que permiten analizarla desde una perspectiva territorial, al integrar un producto estrechamente vinculado con su lugar de origen, una base agrícola localizada, conocimientos productivos específicos, una Denominación de Origen y diversos actores relacionados con su producción, regulación, certificación y comercialización. Sin embargo, la existencia de estos elementos no implica necesariamente que la cadena constituya un Sistema Agroalimentario Localizado consolidado, ya que su desarrollo competitivo depende también de la capacidad de articulación, coordinación y acción colectiva entre los actores que la conforman.
La revisión teórica permite identificar a la gobernanza como uno de los elementos centrales para comprender el desarrollo de la cadena del Bacanora. En particular, los enfoques de Sistemas Agroalimentarios Localizados y Cadenas Globales de Valor permiten abordar dimensiones complementarias: mientras el primero enfatiza la territorialización, los recursos locales y la acción colectiva, el segundo permite analizar las relaciones de coordinación, poder e inserción en los mercados. En este sentido, la Denominación de Origen puede constituir un mecanismo de diferenciación y valorización territorial, pero su aprovechamiento competitivo requiere mecanismos institucionales y colectivos capaces de vincular a productores de agave, productores de Bacanora, envasadores, comercializadores, organismos de certificación, instituciones públicas y demás actores de la cadena.
Los avances de la investigación muestran también la necesidad de profundizar en la generación y sistematización de información sobre la cadena, particularmente ante la limitada disponibilidad de estadísticas oficiales identificada durante esta primera etapa. Por ello, la siguiente fase deberá aportar evidencia empírica que permita determinar el grado de articulación existente entre los actores, las características de su gobernanza y las condiciones de innovación, sostenibilidad y valorización territorial.
Finalmente, el análisis de experiencias europeas constituye un referente útil para identificar mecanismos de organización y gobernanza potencialmente aplicables al Bacanora; sin embargo, su transferencia no debe plantearse de manera automática, sino considerando las particularidades productivas, institucionales, sociales y territoriales de Sonora.



