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¿FABRICAR ORO EN UN REACTOR NUCLEAR? LA NUEVA ALQUIMIA QUE PODRÍA TRANSFORMAR LA MINERÍA MUNDIAL

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¿FABRICAR ORO EN UN REACTOR NUCLEAR? LA NUEVA ALQUIMIA QUE PODRÍA TRANSFORMAR LA MINERÍA MUNDIAL

Una empresa estadounidense anuncia que logró convertir mercurio en oro mediante tecnología nuclear. El descubrimiento abre nuevas posibilidades industriales, pero también plantea una pregunta fundamental: ¿podrá la ciencia producir oro más barato que la naturaleza?

Dr. Luis Núñez Noriega·23 de octubre de 2026·9 min

Durante siglos, la humanidad soñó con encontrar una fórmula para transformar metales comunes en oro. Los antiguos alquimistas dedicaron buena parte de sus esfuerzos a perseguir esa posibilidad, convencidos de que debía existir algún procedimiento capaz de convertir materiales de escaso valor en el metal precioso que simbolizaba la riqueza y el poder económico. Lo que entonces parecía una fantasía hoy encuentra una explicación en la física nuclear, aunque la distancia entre demostrar una transformación atómica y convertirla en un negocio rentable sigue siendo considerable.

La empresa estadounidense Marathon Fusion anunció el 21 de octubre de 2026 que había conseguido transformar mercurio en oro estable mediante neutrones generados por fusión nuclear, en un experimento realizado durante septiembre. La compañía aseguró haber superado por un factor de diez una referencia experimental del Centro Europeo de Investigación Nuclear, conocido como CERN. Sin embargo, no reveló públicamente la cantidad de oro producido, su pureza ni los costos involucrados, por lo que el alcance del resultado todavía necesita verificación independiente.

Más allá del atractivo de la noticia, el verdadero debate es económico. Si algún día pudiera fabricarse oro industrialmente, ¿qué sucedería con su precio internacional, las reservas minerales, las inversiones mineras y las economías productoras como México?

DE LA ALQUIMIA MEDIEVAL A LA FÍSICA NUCLEAR La posibilidad de convertir un elemento químico en otro no es nueva para la ciencia. Desde el desarrollo de la física nuclear sabemos que los elementos se distinguen por el número de protones de sus núcleos y que, mediante determinadas reacciones nucleares, esa estructura puede modificarse. Mientras las reacciones químicas convencionales reorganizan electrones y enlaces, las nucleares pueden cambiar la propia identidad de un elemento.

El procedimiento propuesto por Marathon Fusion utiliza mercurio-198, uno de los isótopos naturales de este metal. Al recibir neutrones de alta energía, puede experimentar una reacción que lo transforma en mercurio-197. Este último es radiactivo y, mediante un proceso de captura electrónica, termina convirtiéndose en oro-197, el único isótopo estable del oro.

La importancia científica radica en que este procedimiento no pretende imitar las condiciones geológicas que originaron los depósitos minerales, sino producir directamente el elemento deseado mediante transformaciones del núcleo atómico.

En 2025, investigadores de Marathon Fusion publicaron un trabajo técnico, presentado también ante la División de Física del Plasma de la American Physical Society, donde propusieron incorporar esta tecnología a futuros reactores de fusión. Sus simulaciones estimaron una producción cercana a dos toneladas de oro anuales por cada gigavatio de potencia térmica del reactor.

Esta cifra resulta extraordinaria como posibilidad tecnológica, pero requiere una precisión fundamental: corresponde a una simulación computacional, no a una producción industrial comprobada. Tampoco significa que actualmente exista un reactor comercial fabricando oro a semejante escala.

EL CERN YA HABÍA CONVERTIDO PLOMO EN ORO En mayo de 2025, el CERN informó que su experimento ALICE había identificado la transformación de núcleos de plomo en núcleos de oro mediante interacciones de alta energía en el Gran Colisionador de Hadrones.

Durante las operaciones realizadas entre 2015 y 2018, los experimentos del acelerador generaron aproximadamente 86 mil millones de núcleos de oro, equivalentes a solamente 29 picogramos. Es una cantidad extraordinariamente pequeña, millones de veces inferior incluso al peso de una partícula de polvo. Además, aquellos núcleos existieron durante intervalos extremadamente breves antes de fragmentarse al interactuar con los componentes del acelerador.

El anuncio de Marathon Fusion resulta interesante porque propone una ruta diferente, basada en neutrones y en la obtención de oro estable. No obstante, su afirmación de superar diez veces el resultado del CERN debe interpretarse con cautela, pues los procedimientos, las condiciones experimentales y las características del producto no son equivalentes. Sin información detallada sobre el rendimiento, resulta imposible establecer una comparación económica rigurosa. ¿PODRÍA TERMINAR LA ESCASEZ DEL ORO?

La respuesta exige observar primero la magnitud del mercado internacional. De acuerdo con las estimaciones iniciales del Consejo Mundial del Oro, la producción minera mundial alcanzó aproximadamente 3,672 toneladas durante 2025, mientras la oferta total, incluyendo principalmente el reciclaje, llegó a unas 5,002 toneladas.

Frente a estas cifras, una instalación capaz de producir dos toneladas anuales mediante transmutación nuclear representaría una participación reducida. Sin embargo, si hipotéticamente operaran cien instalaciones semejantes, su producción conjunta alcanzaría 200 toneladas, equivalentes a aproximadamente 5.4 por ciento de la producción minera mundial registrada en 2025.

El ejercicio ayuda a comprender el potencial del desarrollo, pero no constituye una proyección de mercado. Supone que podrían construirse suficientes reactores, alcanzar los rendimientos simulados, obtener las materias primas necesarias y comercializar el producto sin restricciones técnicas importantes.

La historia económica demuestra que la escasez de un recurso depende tanto de su disponibilidad natural como de la tecnología necesaria para obtenerlo. El petróleo de yacimientos no convencionales, por ejemplo, adquirió una nueva dimensión económica cuando los avances tecnológicos permitieron explotar reservas anteriormente poco competitivas.

Con el oro podría ocurrir una transformación semejante, aunque estamos todavía lejos de demostrar que esa posibilidad sea industrialmente rentable.

FABRICAR ORO NO SIGNIFICA FABRICAR RIQUEZA La principal barrera no se encuentra solamente en la física, sino en los costos de producción. Para obtener oro mediante este procedimiento sería necesario disponer de fuentes intensas de neutrones, infraestructura nuclear avanzada, mercurio con una composición isotópica adecuada, sistemas de separación y condiciones operativas de alta seguridad.

Existe además un problema que suele pasar inadvertido en los titulares: aunque el oro-197 es estable, el material recuperado puede contener otros isótopos radiactivos.

El propio estudio técnico de Marathon Fusion analiza configuraciones hipotéticas en las que el producto requeriría años de almacenamiento para reducir su actividad radiactiva. Según los criterios regulatorios y de exposición empleados en esa simulación, determinados periodos podrían aproximarse a 14 años, e incluso superar los 17 años bajo una condición especialmente conservadora. Estos plazos no son universales, pero ilustran las dificultades que tendría la comercialización.

La necesidad de almacenar inventarios durante periodos prolongados representaría costos financieros, gastos de seguridad y capital inmovilizado. Adicionalmente, el mercurio es un material tóxico, cuyo manejo industrial supone riesgos ambientales y exigencias regulatorias.

El proyecto contempla, sin embargo, una posibilidad económica interesante: fabricar oro como producto complementario de reactores destinados principalmente a generar electricidad. En ese escenario, el ingreso adicional podría ayudar a financiar la operación de una tecnología energética todavía costosa.

Pero para comprobar esa ventaja sería indispensable conocer el costo total por gramo, incluyendo inversión inicial, mantenimiento, separación isotópica, tratamiento, almacenamiento y recuperación del metal. Sin esas cifras, hablar de oro nuclear barato sería una conclusión prematura. ¿SE DERRUMBARÍA EL PRECIO INTERNACIONAL?

La aparición de una nueva fuente de producción no implica automáticamente el desplome de un mercado. El oro posee características económicas particulares que lo distinguen de numerosas materias primas industriales.

Su precio depende de la oferta minera y del reciclaje, pero también de las decisiones de los bancos centrales, las tasas de interés, las expectativas inflacionarias, los movimientos del dólar y la demanda de inversión. Su condición de reserva de valor le otorga una dimensión financiera que va mucho más allá de sus aplicaciones materiales.

Durante 2025, los bancos centrales adquirieron aproximadamente 863 toneladas de oro, de acuerdo con el Consejo Mundial del Oro, mientras la demanda de inversión registró un crecimiento significativo. Esto demuestra que el metal mantiene una función estratégica dentro del sistema financiero internacional.

Si en el futuro la producción nuclear llegara a ser competitiva, podría ejercer presión sobre las expectativas de oferta y modificar las decisiones de inversión minera. Sin embargo, el efecto dependería del volumen realmente incorporado al mercado, de sus costos marginales y de la respuesta de compradores e inversionistas.

La velocidad del cambio sería igualmente importante. Una tecnología que necesita décadas para desplegarse tendría consecuencias diferentes a otra capaz de multiplicar rápidamente su producción.

MÉXICO Y SONORA FRENTE A UNA NUEVA FRONTERA TECNOLÓGICA Para México, este anuncio debe analizarse con especial interés por la importancia económica, territorial y estratégica de su industria minera. La extracción de metales preciosos sostiene inversiones, empleos especializados, cadenas de suministro y actividades productivas en distintas regiones del país.

Sonora ocupa una posición especialmente relevante. De acuerdo con información gubernamental basada en estadísticas del INEGI, durante julio de 2026 aportó aproximadamente 38.6 por ciento de la producción nacional de oro de ese mes, además de mantener su liderazgo en cobre. Estos resultados muestran la importancia que tienen los minerales dentro de la estructura productiva estatal.

No obstante, sería equivocado interpretar el anuncio de Marathon Fusion como una amenaza inmediata para las minas sonorenses. La producción aurífera convencional cuenta con infraestructura, experiencia geológica, cadenas comerciales y procesos metalúrgicos desarrollados durante décadas.

La tecnología nuclear todavía enfrenta obstáculos relacionados con el escalamiento, la seguridad, la inversión y la rentabilidad. Incluso si algunos de ellos fueran superados, su adopción industrial probablemente sería gradual y dependería de condiciones energéticas y financieras específicas.

Lo que sí debe preocuparnos es la capacidad de adaptación. Sonora necesita fortalecer la investigación aplicada, modernizar sus procesos de exploración y beneficio mineral, incorporar inteligencia artificial, automatización y tecnologías de recuperación metalúrgica, además de ampliar su colaboración con universidades y centros científicos.

La competitividad minera del futuro no dependerá exclusivamente de contar con yacimientos abundantes, sino también de aprovecharlos con mayor eficiencia, menores costos, responsabilidad ambiental y conocimiento especializado.

EL VERDADERO NEGOCIO PODRÍA ESTAR MÁS ALLÁ DEL ORO Una de las implicaciones más interesantes de la investigación consiste en que los neutrones generados por fusión podrían utilizarse para producir otros materiales de elevado valor económico.

Entre ellos se encuentran determinados isótopos empleados en diagnósticos médicos, tratamientos oncológicos e investigaciones industriales. Marathon Fusion también ha destacado estas aplicaciones como parte de su estrategia tecnológica.

Esto abre un horizonte diferente: los reactores de fusión podrían convertirse, eventualmente, en instalaciones capaces de generar energía y materiales especializados de manera simultánea.

Desde una perspectiva económica, esa diversificación permitiría distribuir los costos de infraestructura entre distintas actividades comerciales. El éxito de la tecnología podría depender menos de desplazar a la minería tradicional y más de desarrollar una nueva industria especializada en productos de alto valor agregado.

Para México, participar en esas cadenas de conocimiento representa una oportunidad que merece estudiarse, especialmente por su cercanía con los ecosistemas tecnológicos de Estados Unidos.

EL ORO DEL FUTURO: ENTRE LA CIENCIA Y EL MERCADO La transformación nuclear del mercurio en oro es científicamente posible. Marathon Fusion ha anunciado un resultado experimental que merece seguimiento, pero la información pública disponible todavía no permite comprobar de manera independiente su rendimiento ni establecer su viabilidad comercial.

La lección económica es que los recursos naturales no permanecen aislados de la innovación. A lo largo de la historia, nuevas tecnologías han modificado las condiciones de producción, alterado ventajas competitivas y transformado mercados que parecían inamovibles.

Sin embargo, también existen numerosos avances científicos que nunca alcanzaron una escala industrial rentable. La innovación debe evaluarse no solamente por lo que promete producir, sino por el costo al que puede hacerlo de manera segura y sostenida.

Para Sonora y México, el mensaje debe ser de preparación y no de alarma. Tenemos recursos minerales, experiencia productiva y una posición estratégica que debemos complementar con investigación, formación científica e inversión tecnológica.

Tal vez algún día el oro pueda fabricarse industrialmente dentro de un reactor nuclear. Pero su verdadero valor económico no dependerá de que la ciencia consiga producirlo, sino de que logre hacerlo a un costo competitivo. Porque una cosa es transformar un átomo en oro y otra, muy distinta, transformar ese descubrimiento en riqueza.

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