Sonora–Arizona
El récord que nadie celebra
México acaba de registrar un récord de inversión extranjera directa: 34 mil 968 millones de dólares en el segundo trimestre de 2026. Suena a buena noticia, pero hay que leer la letra chica.
De ese total, 30 mil 957 millones fueron reinversión de utilidades: empresas que ya estaban aquí y decidieron quedarse. Las nuevas inversiones sumaron apenas 2 mil 726 millones, menos de uno de cada diez dólares. Dicho de forma sencilla: quien ya tiene planta en México amplía la línea; quien pensaba llegar, espera. ¿Qué espera? Dos relojes. El primero está en Washington: México y Estados Unidos negocian un acuerdo bilateral con la mirada puesta en las elecciones intermedias del 3 de noviembre. La presidenta Sheinbaum ya ofreció comprar más productos estadounidenses, incluso a costa de otros proveedores, para reducir un déficit que incomoda a la Casa Blanca. Es una concesión real a cambio de alivio en acero, aluminio y autos.
El segundo reloj es más largo. Desde que Washington decidió en julio no renovar el TMEC por 16 años, el tratado entra en revisiones anuales hasta 2036. Ninguna junta directiva aprueba una planta pensada para 20 años con reglas que se revisan cada 12 meses.
Como exdirector del Departamento de Comercio de Arizona, aprendí que el inversionista no busca el arancel más bajo; busca certidumbre. Un acuerdo antes de noviembre ayudaría. Lo que de verdad traería capital nuevo es un acuerdo duradero, con reglas de origen claras y protección frente a medidas unilaterales.
La reinversión demuestra que las empresas confían en México. La inversión nueva dirá si confían en el futuro de América del Norte. Ese es el voto que todavía no se emite.



