Responsabilidad Social
¿Cómo agradecer al que siempre está dando?

Responsabilidad Social

¿Cómo agradecer al que siempre está dando?

Leonardo Melo·06 de octubre de 2026·3 min

Hay personas cuyo valor no se mide solamente por lo que ganan, por lo que poseen o por el puesto que ocupan; hay personas que generan valor de otra manera: con su disciplina, su constancia, su capacidad profesional y, sobre todo, con el ejemplo que dejan en los demás.

Yahir Othón Parra es, para mí, una de esas personas.

He tenido la oportunidad de observarlo y mi conclusión es sencilla: es un hombre de una sola pieza. Coherente entre lo que piensa, dice y hace. Profesional, capaz, dedicado y perseverante, pero sobre todo, profundamente familiar. Un hombre que entiende que el éxito no solamente se construye en el trabajo, sino también en la responsabilidad que tenemos con los nuestros.

Esta reflexión tiene además una historia personal.

Cuando mi hijo Leonardo enfrentó una situación médica que nos obligó a buscar atención fuera de México, Yahir decidió sumarse a nuestra lucha. No tenía obligación alguna de hacerlo. Simplemente estuvo ahí.

Y entonces aparece una pregunta que todavía me acompaña: ¿Cómo se le agradece a alguien que siempre está dando?

Quizá no existe una forma suficiente de hacerlo. Tal vez la mejor manera de agradecer es reconocer, aprender del ejemplo y, cuando llegue nuestra oportunidad, hacer nosotros lo mismo por alguien más.

Por eso hoy también pienso en los contenidos que consumimos.

Vivimos en una época con acceso ilimitado a información. Tenemos TED, grandes podcasts, documentales y plataformas donde se habla de liderazgo, educación financiera, familia, emprendimiento, disciplina y superación personal. Sin embargo, la televisión tiene una capacidad de alcance extraordinaria y muchas veces desaprovechamos esa oportunidad.

No se trata de eliminar el entretenimiento ni de pretender que todo contenido deba ser educativo. Se trata de entender que también podemos contar historias de personas reales que trabajan, educan a sus hijos, administran sus recursos, enfrentan dificultades, perseveran y construyen todos los días.

Eso también es contenido de valor.

Y aquí es donde la economía entra en la conversación.

La economía no son solamente inflación, tasas de interés, empleo, inversión o crecimiento. La economía también está construida sobre decisiones humanas.

Una persona disciplinada administra mejor sus recursos. Una familia que organiza sus gastos tiene mayores posibilidades de alcanzar estabilidad. Un trabajador que desarrolla capacidades aumenta su productividad. Un profesional responsable genera confianza. Y un padre presente está invirtiendo en el capital humano de la siguiente generación.

La disciplina tiene valor económico. La educación tiene retorno. La confianza permite construir relaciones y proyectos de largo plazo.

Por eso me interesa hablar de Yahir.

No porque sea perfecto; nadie lo es. Sino porque representa algo que considero cada vez más valioso: la coherencia.

Ser la misma persona cuando nadie te observa. Cumplir cuando nadie te obliga.

Levantarte cuando estás cansado. Trabajar cuando no hay aplausos. Cuidar a tu familia y ayudar a otros sin preguntarte primero qué recibirás a cambio.

Eso también genera riqueza.

Y quizá la industria de contenidos debería hacerse una pregunta importante: ¿Qué genera más valor: aquello que solamente produce audiencia o aquello que además produce ejemplo?

Ambas cosas pueden coexistir.

También puede ser rentable contar historias que inspiren, hablar de educación financiera, familia, emprendimiento, esfuerzo y superación. Porque detrás de cada economía existen personas, y detrás de cada sociedad que progresa existen valores que no siempre aparecen en las estadísticas.

Yahir me enseñó algo que difícilmente podré pagar con un agradecimiento: que hay personas que, cuando llega el momento de ayudar, simplemente están.

Y quizá ahí está la respuesta a aquella pregunta que me hice al principio. ¿Cómo se le agradece al que siempre está dando?

No solamente diciéndole gracias.

Se le agradece recordando lo que hizo.

Se le agradece reconociendo su ejemplo.

Se le agradece ayudando a alguien más cuando llegue nuestro momento.

Porque quizá el mayor valor de una persona no está en lo que acumula para sí misma, sino en aquello que deja en los demás.

Y cuando alguien te enseña que ayudar también es una forma de generar riqueza, quizá la mejor manera de agradecerle sea hacer que ese valor siga circulando.

Eso, definitivamente, también es economía.

Sigue leyendo