Economía
El IPN debe ser motor de la nueva economía de México
El IPN ante el nuevo desafío tecnológico, empresarial e internacional de México México atraviesa una transformación económica y tecnológica que está modificando las necesidades de la industria, el mercado laboral y la formación profesional. En este escenario, el Instituto Politécnico Nacional enfrenta el desafío de aprovechar su capacidad académica, científica y tecnológica para convertirse en un actor central de la nueva economía.
Con más de tres décadas de experiencia en educación superior, gestión institucional, evaluación y acreditación, el Dr. Eduardo Ávalos Lira plantea una visión para el IPN sustentada en una mayor vinculación con los sectores público y privado, impulso a la innovación, transferencia tecnológica, educación dual, internacionalización, calidad académica y generación de ingresos propios.
En entrevista, Ávalos Lira expone las líneas que considera necesarias para llevar al Politécnico hacia una nueva etapa de competitividad nacional e internacional.
*Doctor Ávalos, usted tiene más de 30 años de experiencia en educación superior, gestión institucional y procesos de acreditación, además de haber ocupado importantes responsabilidades dentro del Instituto Politécnico Nacional. ¿Qué ha aprendido de esta trayectoria y qué lo lleva hoy a considerar la posibilidad de buscar la Rectoría del IPN?* Más de tres décadas de experiencia en educación superior, gestión institucional, evaluación y acreditación me han permitido comprender que las instituciones educativas tienen que evolucionar de acuerdo con las necesidades de la sociedad y del país.
He aprendido que una institución como el IPN tiene que conservar sus fortalezas, pero también debe tener la capacidad de anticiparse a los cambios tecnológicos, económicos y sociales.
Por eso considero que hoy tenemos la oportunidad de impulsar una nueva etapa para el Politécnico, fortaleciendo su vinculación con los sectores público y privado, la investigación aplicada, la innovación, la transferencia tecnológica y la generación de oportunidades para nuestros estudiantes, profesores, investigadores y egresados.
Mi propósito sería contribuir a construir un IPN más competitivo, más internacional y más cercano a las necesidades reales de México.
El IPN tiene una enorme fortaleza académica y tecnológica, pero México está entrando en una nueva etapa marcada por el nearshoring, la inteligencia artificial, los semiconductores, la automatización y la transición energética. ¿Cuál debería ser, desde su perspectiva, el papel del Politécnico en esta nueva economía?
Considero que la innovación real ocurre cuando logramos articular tres elementos fundamentales: primero, la educación tecnológica que impartimos; segundo, el talento humano que participa en la formación de nuestros estudiantes; y tercero, los servicios y productos que los sectores público y privado requieren.
El IPN debe aprovechar su enorme capacidad tecnológica para convertirse en uno de los principales motores de esta nueva economía. No solamente debemos formar profesionistas; debemos formar talento capaz de resolver problemas concretos de la industria, del gobierno y de la sociedad.
Tenemos que lograr que el conocimiento generado dentro del Politécnico se transforme en soluciones, productos, servicios, patentes y proyectos que contribuyan al desarrollo económico y social de México.
Uno de los grandes desafíos de las universidades es lograr que la vinculación con el sector productivo vaya mucho más allá de convenios protocolarios. ¿Cómo fortalecería usted la relación del IPN con empresas, cámaras empresariales, clústeres industriales y organismos del sector privado para convertir el conocimiento en proyectos, innovación, empleos y desarrollo económico?
Para mí, la vinculación entre los sectores público y privado es fundamental. Debemos pasar de los convenios protocolarios a proyectos concretos que generen resultados.
Propongo impulsar una relación permanente con empresas, cámaras empresariales, clústeres y organismos del sector productivo, identificando sus necesidades y convirtiéndolas en proyectos de investigación aplicada, innovación, capacitación y transferencia tecnológica.
También debemos fortalecer la generación de patentes y desarrollar proyectos de asociación con esquemas de rentabilidad compartida. De esta manera, el conocimiento que se genera en el IPN puede llegar al mercado y producir beneficios para la sociedad y para el propio Instituto, siempre preservando su carácter público y social.
Usted ha tenido participación y liderazgo en organismos como el Consejo Coordinador Empresarial, Coparmex Metropolitano, IMEF y otras organizaciones vinculadas con el sector productivo. ¿Cómo aprovecharía esa experiencia para construir un nuevo modelo de relación entre el IPN y el empresariado nacional?
Mi experiencia en organismos vinculados con el sector empresarial me ha permitido conocer de primera mano las necesidades, preocupaciones y oportunidades que existen en el sector productivo.
Quiero aprovechar esa experiencia para construir un modelo de vinculación mucho más dinámico. El IPN debe escuchar a las empresas y, al mismo tiempo, mostrarles las capacidades científicas, tecnológicas y académicas que tiene.
Debemos identificar necesidades concretas y convertirlas en proyectos de investigación, innovación, capacitación, transferencia tecnológica y formación de talento.
La relación con el empresariado debe dejar de ser solamente institucional y convertirse en una relación productiva, donde ambas partes encuentren beneficios y donde el principal beneficiado sea México.
México tiene una oportunidad extraordinaria para integrarse a las cadenas de valor de los semiconductores y de la alta tecnología. ¿Qué tendría que hacer el IPN para convertirse en uno de los principales motores nacionales de formación de talento, investigación aplicada y transferencia tecnológica en estas industrias?
Tenemos que preparar al talento para las nuevas áreas estratégicas de la economía. Por ello, impulsaremos una certificación en ciberseguridad acompañada del dominio del idioma inglés, con un nivel B2.
No podemos hablar de integración a las cadenas globales de valor si nuestros jóvenes no cuentan con las competencias técnicas y lingüísticas necesarias para competir internacionalmente.
Tenemos que fortalecer la educación tecnológica, la investigación aplicada y la vinculación con las empresas. El reto no es únicamente formar especialistas, sino desarrollar profesionales capaces de participar en proyectos internacionales de alto valor tecnológico.
Texas y Arizona están desarrollando importantes ecosistemas tecnológicos relacionados con semiconductores, manufactura avanzada, inteligencia artificial y electrónica. ¿Visualiza usted una estrategia del IPN para establecer una vinculación mucho más intensa con las empresas, universidades, clústeres y organismos tecnológicos de ambos estados?
Sí. Considero que México debe aprovechar su posición estratégica y la relación económica que mantiene con Estados Unidos.
Desde el IPN debemos establecer mecanismos de colaboración con universidades, empresas, clústeres y organismos tecnológicos de Texas y Arizona, particularmente en áreas como semiconductores, ciberseguridad, manufactura avanzada, electrónica, inteligencia artificial y transferencia tecnológica.
Tenemos que generar oportunidades para que nuestros estudiantes, profesores e investigadores participen en estos ecosistemas y, al mismo tiempo, para que las empresas encuentren en el Politécnico el talento y las capacidades de investigación que necesitan.
Pensando particularmente en Arizona y Texas, ¿podría el IPN desarrollar una especie de "puente tecnológico" que permita que sus estudiantes, investigadores y profesores participen en proyectos con empresas estadounidenses, al mismo tiempo que las compañías encuentren en el Politécnico talento y capacidades de investigación?
Sí. Mi propuesta contempla impulsar programas de doble titulación, especialmente en aquellos campos que constituyen la base de la transferencia tecnológica y que están relacionados con las prioridades del Plan México y del T-MEC.
Quiero que nuestros estudiantes tengan una formación con reconocimiento internacional y que puedan participar en proyectos de alto valor tecnológico.
Al mismo tiempo, debemos generar mecanismos para que las empresas estadounidenses puedan identificar en el IPN talento, investigación y capacidades tecnológicas que contribuyan a sus proyectos.
Ese puente tecnológico debe convertirse en una vía de doble sentido: oportunidades internacionales para nuestros estudiantes e investigadores y capacidades mexicanas para las empresas.
Otro de los grandes retos de las instituciones públicas de educación superior es generar mayores recursos propios. ¿Qué mecanismos propondría para que el IPN incremente sus ingresos mediante investigación aplicada, servicios tecnológicos, capacitación especializada, certificaciones, propiedad intelectual, transferencia de tecnología y proyectos con empresas, sin perder su carácter público y social?
Propongo promover prototipos de vinculación con sectores estratégicos como salud, finanzas, tecnología, ingeniería, biotecnología y ciencias del mar.
Tenemos que transformar las capacidades del IPN en proyectos que puedan generar soluciones y, al mismo tiempo, ingresos propios para fortalecer a la institución.
Impulsaría prototipos de asociaciones público-privadas con márgenes de rentabilidad compartida de hasta un 15 por ciento, siempre bajo esquemas transparentes, institucionales y con reglas claras.
La generación de ingresos propios no debe significar que el IPN pierda su carácter público. Por el contrario, debe permitirnos contar con mayores recursos para fortalecer la investigación, la infraestructura, la educación y las oportunidades para nuestra comunidad.
Su trayectoria también incluye responsabilidades internacionales y liderazgo en organismos de educación superior de México y América Latina. ¿Qué estrategia internacional impulsaría desde la Rectoría para que el IPN tenga mayor presencia global y establezca alianzas con universidades, centros tecnológicos y empresas de Norteamérica, Europa, Asia y América Latina?
Impulsaría una estrategia de internacionalización mucho más activa y articulada.
Buscaríamos acuerdos y proyectos con organizaciones internacionales como ALAFEC, RIACES, INQAAHE, CHEA, AIC, ASCUN, ASCOLFA, la OCDE y la UNESCO.
También fortaleceríamos la presencia del IPN en América Latina y Europa y estableceríamos vínculos estratégicos con Asia, incluyendo la Cámara México-China.
Para mí, la internacionalización no debe quedarse en la firma de convenios. Debe traducirse en movilidad, doble titulación, investigación conjunta, proyectos tecnológicos, certificaciones y oportunidades concretas para estudiantes, profesores e investigadores.
La calidad académica ha sido una constante en su trayectoria: ha participado en procesos de acreditación de más de 3,000 programas de educación superior y actualmente preside organismos relacionados con la calidad educativa. ¿Cómo trasladaría esa experiencia a una nueva etapa de calidad, pertinencia y empleabilidad para los estudiantes del IPN?
Considero fundamental contar con programas acreditados por su calidad nacional e internacional.
La acreditación nos permite contar con indicadores que nos ayuden a mejorar y también fortalecer nuestra posición en rankings internacionales como QS, pero el objetivo principal debe ser garantizar que nuestros estudiantes reciban una formación pertinente y competitiva.
Necesitamos contar con programas acreditados en los niveles de bachillerato, educación superior y posgrado.
La calidad debe estar vinculada con la pertinencia, con las necesidades del mercado laboral y con la capacidad de nuestros egresados para competir en México y en el mundo.
Si usted llegara a encabezar el Instituto Politécnico Nacional, ¿cuáles serían sus tres o cinco prioridades durante los primeros años de gestión? ¿Qué cambios concretos podrían esperar estudiantes, profesores, investigadores, egresados y el sector empresarial?
Yo establecería como prioridades la transparencia administrativa y financiera, el fortalecimiento de la educación dual, un verdadero plan de carrera y vida para el personal académico y administrativo, y una política mucho más intensa de vinculación y educación continua.
En materia financiera, debemos garantizar transparencia y rendición de cuentas.
En educación dual, debemos aprovechar nuestra infraestructura y fortalecerla con capital humano que tenga experiencia en el sector productivo.
También considero fundamental establecer un plan de carrera y vida que permita reconocer y respetar el trabajo del personal académico y administrativo.
Finalmente, debemos impulsar la vinculación y la educación continua como instrumentos para atender las necesidades del sector productivo y generar mayores ingresos propios.
Finalmente, doctor Ávalos, ¿por qué considera que este es el momento para transformar al IPN en una institución todavía más vinculada con las empresas, la industria y los grandes desafíos tecnológicos de México, y cuál sería su visión de futuro para que el Politécnico tenga mayor presencia nacional e internacional?
Porque México está entrando en una etapa de profundas transformaciones tecnológicas, productivas y económicas, y el IPN tiene las capacidades para participar de manera central en esta nueva realidad.
Mi visión es que el Politécnico debe ser un motor de la nueva economía de México.
Tenemos que lograr que la innovación deje de quedarse únicamente en la generación de conocimiento y se convierta en soluciones, productos, servicios, patentes y proyectos que respondan a las necesidades del país.
Quiero un IPN más vinculado con los sectores público y privado, con mayor presencia internacional, programas académicos de calidad reconocida, educación dual, transferencia tecnológica, generación de ingresos propios y una administración transparente.
Pero, sobre todo, quiero que mantengamos intacto el carácter público y social del Politécnico, al mismo tiempo que lo llevamos a competir y colaborar al más alto nivel tecnológico y académico en México y en el mundo.
Ese es el desafío que tenemos enfrente: construir un IPN preparado para el futuro, conectado con la industria, con las nuevas tecnologías y con las necesidades de México.



