Comercio Internacional
México frente al nuevo tablero económico
Octavio de la Torre, presidente de CONCANACO SERVYTUR, advierte que México enfrenta una transformación económica que alcanza al pequeño comercio, las cadenas de suministro, el empleo y la relación comercial con Estados Unidos.
México está entrando en una nueva etapa económica.
No se trata solamente de crecimiento, inflación, tipo de cambio o comercio exterior. El cambio está ocurriendo en el mostrador, en las pequeñas empresas, en las cadenas de suministro, en las fábricas y, cada vez con mayor velocidad, en los empleos que durante décadas parecieron permanentes.
Para Octavio de la Torre de Stefano, presidente de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (CONCANACO SERVYTUR), el país enfrenta un escenario en el que las empresas tendrán que adaptarse simultáneamente a nuevas condiciones comerciales, cambios geopolíticos, transformación tecnológica e inteligencia artificial.
Y el desafío comienza donde todos los días se mide la economía real: en la cortina abierta de un negocio y en el ingreso de las familias.
LA ECONOMÍA REAL ESTÁ EN EL MOSTRADOR
De la Torre plantea una definición particularmente significativa para entender el momento económico de México: el crecimiento no debe observarse únicamente desde los grandes indicadores nacionales.
También debe medirse desde lo que ocurre en el mostrador.
Miles de comerciantes y prestadores de servicios no están pensando diariamente en las grandes variables macroeconómicas. Están pensando en pagar la nómina, reponer inventarios, mantener sus negocios abiertos y decidir si pueden contratar, invertir o expandirse.
Esa economía cotidiana representa una parte esencial del país.
CONCANACO SERVYTUR cuenta con 258 cámaras, presencia en 32 entidades y representación en mil 857 municipios, una estructura que permite llevar las preocupaciones de los negocios locales hacia la discusión nacional.
México es un país de negocios pequeños, familiares
Es, en esencia, uno de los planteamientos centrales del dirigente empresarial.
Y esa realidad obliga a mirar la economía desde otro ángulo.
EL COMERCIO ANTE UN MUNDO MÁS CARO Y MÁS COMPLEJO
Los cambios internacionales ya tienen efectos directos sobre las empresas mexicanas.
Aranceles, costos de transporte, seguros, financiamiento, tipo de cambio y modificaciones en las cadenas de suministro pueden alterar de manera inmediata la operación de un pequeño negocio.
Pero no todos reciben el mismo impacto.
La geografía, el tipo de mercancía, el origen de los productos y el mercado al que se dirigen pueden hacer que una misma modificación económica beneficie a un empresario y perjudique a otro.
Por eso, De la Torre plantea que la respuesta debe comenzar con información para tomar decisiones, diversificación de mercados, desarrollo de proveedores y mejores condiciones para competir.
A ello agrega dos demandas permanentes: combatir el contrabando y la subvaluación y avanzar hacia una mayor certeza jurídica.
Porque para una pequeña empresa, advierte, un error o un cambio repentino puede representar la diferencia entre continuar operando o desaparecer.
T-MEC: LA NEGOCIACIÓN QUE DEFINIRÁ OTRA PARTE DEL FUTURO
La relación con Estados Unidos ocupa un lugar central.
Para CONCANACO SERVYTUR, la discusión sobre el T-MEC no debe concentrarse exclusivamente en las grandes industrias.
También debe considerar a las pequeñas y medianas empresas.
México necesita, sostiene De la Torre, una mayor participación de las MiPyMEs en las cadenas de valor de América del Norte.
El problema es que incorporarse a una cadena de suministro internacional exige capacidades financieras, tecnológicas, logísticas y productivas que no todas las empresas tienen actualmente.
Ahí aparece una de las grandes tareas pendientes: convertir a más empresas mexicanas en proveedoras competitivas.
El dirigente empresarial también considera necesario que México defienda sus propios intereses durante el proceso de revisión del tratado y aproveche la relación comercial que mantiene con distintos estados de Estados Unidos.
NEARSHORING: LA GEOGRAFÍA YA NO ES SUFICIENTE
México tiene una ventaja indiscutible: está junto al principal mercado consumidor del mundo.
Pero la cercanía geográfica ya no garantiza por sí sola nuevas inversiones.
La pandemia modificó las cadenas globales de suministro y obligó a las empresas a reconsiderar dónde producen, dónde almacenan y qué tan lejos se encuentran de sus consumidores.
El nearshoring cobró fuerza precisamente en ese contexto.
Sin embargo, el mundo cambió.
La robótica, la automatización y la inteligencia artificial están modificando los criterios con los que las empresas deciden dónde invertir.
Durante décadas, uno de los argumentos de México fue contar con mano de obra competitiva.
Ahora, muchas industrias buscan también automatizar procesos.
Y ahí surge una nueva pregunta para México:
¿qué ofrecerá el país cuando el costo de la mano de obra deje de ser el principal factor de competitividad?
EL ROBOT YA FORMA PARTE DE LA ECONOMÍA
La transformación tecnológica no es una hipótesis lejana.
Ya está ocurriendo.
Menos operaciones bancarias con atención personal, automatización de centros de contacto, herramientas de traducción, diseño asistido por inteligencia artificial y procesos administrativos automatizados son ejemplos de una tendencia que seguirá avanzando.
De la Torre recuerda que desde hace más de una década distintos estudios advertían que numerosos oficios podían ser sustituidos o transformados por la automatización.
Ahora la inteligencia artificial acelera ese proceso.
El gran reto, sostiene, será la capacidad de adaptación del ser humano.
Y también la capacidad del sistema económico para generar nuevas oportunidades laborales.
EL EMPLEO DEL FUTURO SERÁ DIFERENTE
La transformación tecnológica abre una discusión que apenas comienza.
Si las empresas sustituyen determinadas tareas humanas por robots, algoritmos o sistemas de inteligencia artificial, también cambiará la estructura de los ingresos públicos relacionados con el empleo.
Actualmente, una parte importante de los recursos públicos está vinculada directa o indirectamente al trabajo formal.
¿Qué ocurrirá si el empleo cambia radicalmente?
Es una de las preguntas que plantea el dirigente empresarial al advertir que los gobiernos tendrán que analizar nuevos modelos fiscales y económicos conforme evolucione la automatización.
No es solamente una discusión tecnológica.
Es una discusión sobre el futuro del trabajo, de las empresas y de las finanzas públicas.
MÉXICO ES UN PAÍS DE PEQUEÑOS NEGOCIOS
Frente a los grandes corporativos y las nuevas inversiones internacionales existe otra realidad: la del pequeño comercio.
Las MiPyMEs constituyen la enorme mayoría de las unidades económicas del país y representan una parte fundamental del empleo y de la actividad económica.
Son tiendas, restaurantes, hoteles, talleres, servicios profesionales, comercios familiares y negocios que durante años han permanecido vinculados a una comunidad.
No son solamente unidades económicas.
Son parte del tejido social.
Por eso, el futuro económico de México también dependerá de que esos negocios puedan acceder a financiamiento, tecnología, capacitación, mercados y reglas que les permitan competir.
LA NUEVA COMPETENCIA YA COMENZÓ
El mensaje que emerge de la conversación con Octavio de la Torre es claro: México no enfrenta un solo desafío.
Enfrenta varios al mismo tiempo.
La revisión del T-MEC.
La transformación de las cadenas de suministro.
La competencia internacional.
La automatización.
La inteligencia artificial.
La necesidad de elevar la productividad.
La formalización.
La seguridad.
La certeza jurídica.
Y, sobre todo, la capacidad de millones de pequeños empresarios para adaptarse.
Desde Sonora, esta discusión adquiere una dimensión todavía mayor.
La frontera norte conecta directamente a México con Estados Unidos y coloca a estados como Sonora frente a oportunidades y desafíos que combinan comercio, industria, logística, turismo, servicios e inversión.
El nuevo escenario económico de América del Norte ya no puede analizarse únicamente desde la Ciudad de México.
También debe entenderse desde las ciudades fronterizas, desde los corredores comerciales y desde los negocios que todos los días mantienen abierta la economía local.
México tiene frente a sí una oportunidad extraordinaria, pero también una transformación inevitable.
La economía que viene será más tecnológica, más competitiva y probablemente más automatizada.
Y para millones de empresarios mexicanos, la pregunta decisiva no será solamente cuánto crecerá el país.
Será otra:



