Comercio Internacional
La nueva generación que empuja al pequeño comercio desde CANACOPE
CÉSAR FEDERICO, Comisión de Jóvenes Empresarios CANACOPE
Con un pie en el sector público, otro en su propio emprendimiento y un tercero —si cupiera la metáfora— en la Comisión de Jóvenes Empresarios de CANACOPE, César Federico se ha convertido en una de las voces jóvenes que impulsan la organización empresarial en Hermosillo. En esta conversación con Es la economía…, habla de por qué cree que a los jóvenes no les falta talento sino acompañamiento, de los retos que enfrenta el pequeño comercio en plena transformación digital, y de lo que significa emprender sin esperar a tenerlo todo resuelto.
1. Tu trayectoria
¿Cómo llegaste a involucrarte con CANACOPE, y qué te llevó a presidir la rama de jóvenes?
Todo empezó con una invitación del presidente de la Cámara, el contador Martín Zalazar. A mí ya me interesaba el desarrollo empresarial, y sobre todo me llamaba la atención abrir más espacios para que los jóvenes se metan al sector empresarial organizado. Hoy soy vicepresidente de la Comisión de Jóvenes Empresarios.
Lo que me atrajo fue la posibilidad de acercar a más jóvenes a la Cámara, de que vean lo que significa ser parte de un organismo empresarial y que encuentren un lugar para compartir experiencias, hacer contactos, capacitarse y abrirse oportunidades. Muchas veces los jóvenes tenemos las ganas de emprender, pero no sabemos ni por dónde empezar, o creemos que las cámaras son solo para empresarios con décadas de trayectoria.
Parte de lo que hemos hecho es quitar esa idea y mostrar que también hay lugar para las nuevas generaciones
¿Tienes tú mismo un negocio? Cuéntanos brevemente a qué te dedicas.
Sí. Aparte de mi trabajo en el sector público y lo que hago en CANACOPE, también soy emprendedor. Tengo proyectos en dos áreas: consultoría en gestión empresarial y proveeduría industrial.
Eso me ha dejado ver el emprendimiento desde los dos lados: acompañando a gente que quiere iniciar o fortalecer su negocio, y también pasando yo mismo por lo que cuesta operar una empresa. Me ayuda mucho, porque cuando hablo con un emprendedor no solo le digo lo que dice la teoría, sé lo que es salir a buscar clientes, cuidar el dinero, tomar decisiones difíciles y lograr que el negocio sea viable y duradero.
¿Qué te motivó a asumir este liderazgo siendo joven, en un espacio donde no siempre abundan los líderes de tu generación?
Justo eso. Si queremos que las cosas pasen, los jóvenes tenemos que involucrarnos. A veces esperamos a tener cierta edad, más experiencia o un mejor puesto para participar, y la verdad es que la experiencia se hace participando. Para mí esta responsabilidad es una oportunidad de abrirle camino a otros jóvenes y de demostrar que además de ideas también podemos cargar con responsabilidades.
Además, en mi trabajo en el Centro de Incubación y Desarrollo Empresarial del Instituto Sonorense de la Juventud estoy todo el tiempo en contacto con jóvenes con ideas, proyectos y negocios.
Ahí me he dado cuenta de que talento sobra. Lo que falta es acompañamiento, capacitación y una red de apoyo que te acompañe para avanzar
2. Jóvenes CANACOPE
Para quienes no lo conocen, ¿qué es Jóvenes CANACOPE y cuál es su función dentro de la Cámara?
Es un espacio dentro de la Cámara para que las nuevas generaciones se involucren en el sector empresarial. Nuestra idea va más allá de organizar actividades para jóvenes: queremos crear comunidad. Que un joven comerciante o emprendedor tenga dónde aprender, conocer a otros empresarios, encontrar posibles aliados y enterarse de qué herramientas existen para fortalecer su negocio.
También queremos que conozcan CANACOPE y que entiendan lo valioso de estar organizados. Para alguien que apenas empieza, una cámara empresarial puede ser una red muy importante.
¿A qué tipo de comerciantes o emprendedores representa este grupo, y cuántos lo integran actualmente?
Nos enfocamos en jóvenes empresarios, comerciantes y emprendedores, tanto los que apenas están iniciando como los que ya tienen su empresa y quieren hacerla crecer.
Más que preocuparnos por el número de integrantes, lo que nos importa es seguir creciendo y que cada vez más jóvenes conozcan CANACOPE y se animen a participar. Es un espacio abierto para cualquiera que tenga la inquietud de emprender y de formar parte del sector empresarial organizado.
¿Qué actividades, capacitaciones o apoyos ofrece el grupo a sus integrantes?
Hemos realizado cursos, reuniones y encuentros, con la idea de capacitar y, al mismo tiempo, generar networking. Ambas son importantes. Está bien aprender de administración, ventas, marketing o finanzas, pero también necesitas conocer gente, hacer alianzas y platicar con quienes están pasando por los mismos retos que tú.
Lo que buscamos es que todo sea práctico y que el joven salga con algo que de verdad le sirva en su negocio.
¿Qué proyectos o logros destacarías de tu gestión al frente de Jóvenes CANACOPE?
Uno de nuestros objetivos principales ha sido acercar a más jóvenes a CANACOPE y crear lugares donde se conozcan, se capaciten y participen. Para mí, un logro importante es que estemos empezando a construir esa comunidad. Que alguien con un negocio, o que está pensando en emprender, sepa que hay una institución a la que puede acercarse y que no tiene que hacerlo todo solo.
Es un trabajo que se va construyendo poco a poco. No nos interesan tanto los eventos aislados; nuestra meta es construir una cultura de participación empresarial entre los jóvenes
3. El pequeño comercio en Hermosillo
¿Cómo describirías hoy la situación del pequeño comercio en Hermosillo: está creciendo, sobreviviendo, en crisis?
Yo diría que está en una etapa de transformación. Tiene muchos retos, pero también mucha capacidad de adaptarse. Ya no basta con abrir la puerta y esperar a que lleguen los clientes: hay que entender al consumidor, usar herramientas digitales, cuidar las finanzas, atender bien y buscar otras maneras de vender.
En Hermosillo hay mucho talento emprendedor y todos los días nacen negocios. El verdadero reto es que permanezcan más allá de sus primeros años y se consoliden y crezcan.
¿Qué retos particulares enfrentan los comerciantes jóvenes o los negocios recién arrancados?
Uno de los principales es que iniciamos con muchísimo entusiasmo, pero sin una estructura empresarial clara. Un joven puede tener un producto o servicio excelente y aun así no saber costearlo bien, manejar su flujo de efectivo, vender, cobrar, hacer marketing o decidir con información.
Además está el tema del financiamiento y, en muchos casos, la falta de experiencia.
Por eso el acompañamiento es tan importante. No necesitas que alguien te dé todas las respuestas; muchas veces basta con que te ayude a hacerte las preguntas correctas
¿Qué tanto pesan temas como la informalidad, la competencia de grandes cadenas o el comercio electrónico sobre el pequeño comercio?
Son factores importantes y que obligan al pequeño comercio a ser más competitivo. La informalidad es un problema porque deja en desventaja a quienes sí cumplen con sus obligaciones. Las grandes cadenas, por su parte, juegan con ventaja en escala, precios y logística. Y el comercio electrónico cambió por completo la manera de comprar.
Aun así, yo no lo veo solo como amenaza; también es una oportunidad. Hoy un negocio chico, con redes sociales y plataformas digitales, puede llegar a clientes que antes ni soñaba alcanzar. Lo importante es aprender a usar esas herramientas y adaptarlas a la realidad de cada negocio.
¿Qué diferencias notas entre la forma de hacer negocio de los comerciantes jóvenes y las generaciones anteriores?
Yo diría que la velocidad y las herramientas. Las nuevas generaciones crecimos con la tecnología, las redes y la información al alcance. Un joven lanza una campaña, recibe la opinión de sus clientes y cambia la estrategia casi al instante.
Pero también hay muchísimo que aprender de quienes llevan años en el comercio: la experiencia, la disciplina, la constancia, conocer al cliente. Eso no lo reemplaza ninguna tecnología.
Por eso creo que la mejor mezcla es juntar esa experiencia con la innovación que traemos los jóvenes
4. Lo que falta y lo que viene
Si pudieras impulsar una sola acción, desde CANACOPE o en coordinación con el gobierno, para apoyar al pequeño comercio, ¿cuál sería?
Impulsaría un programa de acompañamiento integral para los pequeños negocios. No capacitaciones aisladas, sino un acompañamiento que vaya desde que la persona tiene la idea, pase por la apertura y llegue hasta la consolidación. Con capacitación financiera, comercial y administrativa, herramientas digitales, orientación para formalizarse y conexión con organismos empresariales y fuentes de financiamiento.
Hoy hay esfuerzos desde muchos sectores, pero van por separado. El verdadero impacto vendría de conectarlos
¿Qué le hace falta a un joven que quiere abrir su propio negocio hoy, y que tú podrías ayudarle a resolver?
Casi siempre no le falta una buena idea; le falta estructura y alguien que lo acompañe. En el Centro de Incubación y Desarrollo Empresarial del Instituto Sonorense de la Juventud, justamente ayudamos a los jóvenes a aterrizar sus ideas, entender su modelo de negocio, detectar oportunidades y prepararse mejor.
Desde CANACOPE podemos sumar algo muy valioso: la conexión con empresarios que ya están en el mercado. Una de las cosas más útiles que podemos darle a un joven es acompañarlo para que decida mejor y se ahorre, hasta donde se pueda, errores que otros ya cometimos.
¿Qué oportunidades ves para los comerciantes jóvenes en los próximos años?
Veo muchas oportunidades, sobre todo en tecnología, servicios especializados, comercio electrónico, economía digital y modelos de negocio que resuelven necesidades muy puntuales. Pero también hay en los sectores tradicionales. No todo tiene que ser una startup tecnológica: un negocio de toda la vida, bien administrado, con buena estrategia comercial y buen uso de lo digital, puede tener muchísimo potencial.
Para mí la gran oportunidad está en combinar creatividad con disciplina empresarial. Tener una buena idea es importante, pero volverla un negocio sostenible exige trabajo, preparación y constancia
¿Qué mensaje le darías a un joven que está pensando en emprender un negocio propio pero todavía no se anima?
Que empiece, pero preparado. No creo en aventarse sin analizar nada y esperar que salga bien. Hay que investigar el mercado, conocer al cliente, hacer números, validar la idea y buscar asesoría. Pero tampoco hay que esperar a tenerlo todo perfecto, porque ese momento probablemente nunca llega.
Que se acerque a otros emprendedores, que pregunte, que se capacite y que no le tema a equivocarse; emprender es estar aprendiendo siempre.
Y sobre todo, que pedir ayuda no es debilidad. Rodearte de las personas correctas puede cambiarlo todo
En una frase, ¿qué representa para ti el comercio como puerta de entrada al emprendimiento?
Para mí, es una de las formas más accesibles de convertir una idea, una habilidad o una necesidad en una oportunidad de crecer y generar valor. También representa independencia, aprendizaje y la posibilidad de construir tu propio camino. Y cuando un joven emprende, no solo levanta su proyecto: también genera empleos, mueve la economía y demuestra que las nuevas generaciones podemos ser parte activa del cambio en nuestro entorno



