Liderazgo Empresarial
Sonora tiene el potencial. El reto es convertirlo en resultados.

Liderazgo Empresarial

Sonora tiene el potencial. El reto es convertirlo en resultados.

Luis F. Núñez·08 de septiembre de 2026·9 min

Arturo Fernández Díaz González, presidente fundador de Sonora Global EDC, plantea que Sonora debe pasar de presumir sus ventajas a convertirlas en inversión, proveedores, talento, empresas y empleos. Su propuesta: profesionalizar la promoción económica, darle continuidad más allá de los ciclos políticos y construir con Arizona una plataforma productiva capaz de competir en Norteamérica. Sonora tiene frontera con Estados Unidos, una industria manufacturera y exportadora consolidada, minería, producción agroalimentaria, universidades, acceso al Pacífico, potencial energético y una relación económica con Arizona construida durante décadas. Sobre el papel, tiene buena parte de los activos necesarios para competir por las inversiones que están reorganizando las cadenas productivas de Norteamérica. La pregunta, para Arturo Fernández Díaz González, presidente fundador de Sonora Global EDC, es por qué ese potencial no siempre se ha traducido en resultados económicos al nivel de otras entidades fronterizas.

"Sonora tiene enormes ventajas, pero durante muchos años no las convirtió en crecimiento económico al nivel de otros estados fronterizos."
Arturo Fernández Díaz González

El planteamiento que dio origen a Sonora Global surgió precisamente de comparar el desempeño del estado con entidades como Chihuahua y Baja California. Fernández explica que encontraron rezagos en distintos indicadores relacionados con inversión, crecimiento y generación de oportunidades. Más que una percepción, aquello llevó a una conclusión incómoda: tener ventajas competitivas no significa necesariamente saber aprovecharlas. A esa realidad se sumaba otro problema. Los esfuerzos de promoción económica podían quedar sujetos a los ciclos políticos. Cambiaban administraciones, equipos, prioridades y relaciones, mientras otras regiones seguían compitiendo de manera permanente por proyectos de inversión. De ahí surgió la idea de construir una organización empresarial, apartidista, profesional e institucional que pudiera sostener una agenda económica de largo plazo. Sonora Global EDC —cuya razón social es Invest Sonora EDC, A.C.— no fue concebida como una cámara empresarial más ni como un sustituto del gobierno. Fernández la define como una organización de desarrollo económico que busca articular empresas, universidades, autoridades y aliados para transformar oportunidades en proyectos concretos. Y esa diferencia es importante.

"Una reunión puede generar entusiasmo; una institución debe generar resultados."
Arturo Fernández Díaz González

De atraer inversión a conseguir que el valor se quede en Sonora

Sonora Global reúne actualmente aproximadamente 64 miembros y mantiene vínculos de colaboración con más de 30 organizaciones aliadas, entre organismos empresariales, universidades, asociaciones industriales, instituciones binacionales y entidades de desarrollo económico. Ha desarrollado mesas y comisiones en temas como parques industriales, capital humano, turismo médico, atracción de inversiones y mejora regulatoria. También ha construido relaciones con organizaciones de Estados Unidos, particularmente en Arizona, con el objetivo de generar oportunidades de inversión, coinversión, proveeduría y cooperación binacional. Pero Fernández insiste en que el verdadero éxito no debería medirse únicamente por cuántas empresas llegan al estado ni por cuántos anuncios de inversión se realizan. La pregunta importante es qué sucede después.

"Queremos que una inversión genere proveedores sonorenses, que las universidades formen el talento requerido y que los beneficios permanezcan en la región. La verdadera medida del desarrollo no es únicamente cuánto capital llega, sino cuánto valor se queda y cuántas oportunidades crea para la población."
Arturo Fernández Díaz González

Ese principio modifica por completo la manera de observar una inversión. Una nueva planta puede significar capital y empleo directo, pero su efecto económico aumenta cuando compra servicios locales, contrata proveedores sonorenses, desarrolla talento, demanda logística, construcción, tecnología, mantenimiento, servicios profesionales y genera nuevas capacidades alrededor de su operación. Para Fernández, ahí está una de las grandes tareas pendientes: que las empresas locales participen más profundamente en las cadenas de valor nacionales e internacionales. La promoción económica, además, está cambiando. Durante años una región podía competir principalmente ofreciendo tierra, incentivos fiscales o costos laborales bajos. Hoy las compañías evalúan ecosistemas completos: disponibilidad y confiabilidad de energía, agua, talento especializado, proveedores certificados, infraestructura logística, seguridad, certeza jurídica, velocidad para resolver trámites y hasta las condiciones de vida que puede ofrecer una ciudad a sus directivos y colaboradores. Por eso Sonora tampoco puede limitar su discurso a ser una región cercana a Estados Unidos o relativamente competitiva en costos. "No debemos vender a Sonora únicamente como un lugar de bajo costo. Debemos presentarla como una región capaz de resolver problemas complejos, innovar y competir globalmente." Fernández considera que la inteligencia artificial y el uso de datos también están cambiando la forma de promover inversiones. Ya no basta con acudir a ferias, organizar misiones empresariales o presentar las ventajas generales del estado. La promoción económica puede ser mucho más precisa: identificar qué empresa podría instalarse, entender qué necesita, saber por qué Sonora podría competir por esa inversión y detectar de antemano qué condiciones deberían resolverse. En otras palabras, dejar de promocionar el estado de manera genérica y comenzar a competir proyecto por proyecto. Ese enfoque cobra todavía mayor relevancia frente al nearshoring. México cuenta con una combinación excepcional de ubicación geográfica, capacidad manufacturera, tratados comerciales e integración económica con Estados Unidos y Canadá. Sonora agrega una frontera estratégica con Arizona, experiencia exportadora, minería, industria, universidades y recursos naturales. Pero Fernández advierte que ninguna de esas ventajas hace automática la llegada de inversiones. "La cercanía con Estados Unidos nos coloca en el mapa; la competitividad es lo que determina si la inversión finalmente llega."

Sonora-Arizona: pasar de la relación fronteriza a una plataforma económica

Una de las mayores oportunidades identificadas por Sonora Global está precisamente al otro lado de la frontera. Fernández considera que la integración Sonora-Arizona puede convertirse en una de las plataformas económicas más competitivas de América del Norte, particularmente en sectores como semiconductores, electromovilidad, minerales críticos, aeroespacial, dispositivos médicos, energía, tecnologías de información y manufactura avanzada. La lógica es de complementariedad. "Arizona posee capacidades científicas, financieras y comerciales; Sonora aporta ubicación, industria, talento, recursos y experiencia manufacturera. Juntos podemos ofrecer algo que difícilmente lograríamos por separado." La propuesta implica dejar de observar la frontera únicamente como un punto para comprar, vender o cruzar mercancías y comenzar a verla como un espacio donde pueden construirse cadenas productivas regionales. Para Fernández, eso exige que la relación institucional termine convirtiéndose en negocios entre empresas. Una anécdota de los primeros años de Sonora Global resume bien esa filosofía. Fernández había sido invitado a participar en un importante encuentro empresarial en Tucson, al inicio de una nueva administración en Arizona. Era un evento que congregaba a cerca de mil empresarios y líderes de la región. La invitación originalmente era individual, pero decidió presentarse acompañado por alrededor de 15 empresarios sonorenses. Cuando los organizadores le explicaron que la invitación había sido específicamente para él, su respuesta fue sencilla: "Que venga yo solo no sirve de mucho. Necesitamos que nuestros empresarios conozcan a sus empresarios y que comiencen a hacer negocios." Los organizadores terminaron acomodando al grupo en distintas mesas, donde empresarios de Sonora pudieron conversar directamente con representantes de bancos, aseguradoras y compañías de Arizona. Para Fernández, eso representa mucho mejor lo que debería ser la promoción económica: no concentrar relaciones y oportunidades en unas cuantas personas, sino abrir puertas para que las empresas construyan sus propios vínculos. Sonora Global también ha participado en encuentros empresariales, misiones, agendas con delegaciones internacionales, iniciativas de inteligencia económica y proyectos orientados a fortalecer proveedores. Entre las experiencias recientes se encuentra su participación en la ronda regional Hermosillo de la Hand Soldering Competition México 2026, que reunió a 12 especialistas provenientes de siete empresas. La organización aprovechó el encuentro para vincular talento, empresas y oportunidades relacionadas con el ecosistema de manufactura electrónica. Fernández es cuidadoso, sin embargo, al hablar sobre los resultados de este tipo de iniciativas. Una inversión rara vez puede atribuirse a una sola organización. Normalmente intervienen gobiernos, empresas, parques industriales, universidades, desarrolladores, promotores y otros actores. Por ello, señala, Sonora Global evita adjudicarse empleos o inversiones que no pueda documentar. Su principal avance, sostiene, ha sido construir una plataforma empresarial permanente donde antes muchos esfuerzos estaban dispersos.

El desarrollo económico no se improvisa

La construcción de esa plataforma tampoco ha sido sencilla. Fernández reconoce que el momento decisivo fue pasar de una buena idea a una institución sostenible. Lograr que empresarios, universidades, organismos y autoridades coincidan en que Sonora necesita crecer es relativamente fácil; conseguir que alineen agendas, aporten recursos, establezcan compromisos y les den seguimiento es mucho más complejo. Por ello, una de las decisiones fundamentales fue evitar que Sonora Global terminara convirtiéndose solamente en una red de contactos dependiente de determinadas personas. La apuesta fue construir gobierno corporativo, estructura, indicadores y continuidad. También mantener independencia política. La organización colabora con gobiernos independientemente de su origen partidista, pero Fernández considera indispensable que la agenda económica no dependa de una administración específica. "Las personas somos temporales; las instituciones permiten acumular experiencia, preservar relaciones y dar continuidad a los proyectos." Ese mismo principio, dice, aplica al desarrollo económico del estado. Las cadenas de suministro tardan años en construirse. El talento especializado no se forma de un día para otro. Las relaciones internacionales requieren continuidad. Los parques industriales, la infraestructura, la energía y los proyectos de inversión operan con horizontes que normalmente superan un periodo de gobierno. De ahí que Fernández también plantee una responsabilidad más amplia para el propio sector empresarial. "Durante mucho tiempo, el sector empresarial ha señalado correctamente lo que los gobiernos deben hacer. Sin embargo, también debemos preguntarnos qué estamos dispuestos a construir nosotros." Para los siguientes tres a cinco años, Sonora Global busca consolidarse como una organización de desarrollo económico financieramente sostenible, con mayor capacidad técnica, inteligencia económica y una cartera permanente de proyectos. Entre sus objetivos se encuentran fortalecer su base de miembros y aliados, profesionalizar los sistemas de seguimiento, ampliar la relación con Arizona y otros mercados estratégicos de Estados Unidos, organizar delegaciones con objetivos concretos de negocio, fortalecer proveedores y avanzar en temas como turismo médico, capital humano, parques industriales, manufactura avanzada, semiconductores, energía y tecnologías emergentes. Hay otro proyecto que Fernández considera especialmente importante: profundizar el estudio de las vocaciones económicas de Sonora. No solamente determinar qué sectores existen, sino identificar con mayor precisión dónde puede competir el estado, qué eslabones faltan dentro de sus cadenas productivas, qué empresas podrían cubrirlos y qué infraestructura, talento o políticas públicas serían necesarias para atraerlas. Sonora tiene activos importantes, pero también pendientes que resolver. Fernández menciona energía suficiente y competitiva, infraestructura, agua, formación técnica, dominio del inglés, simplificación regulatoria, certeza jurídica y una mayor incorporación de pequeñas y medianas empresas locales a las cadenas de suministro. La oportunidad, por tanto, no consiste exclusivamente en atraer más capital. Consiste en construir una economía que pueda absorberlo, multiplicarlo y retener una mayor parte de su valor. Fernández lo resume con una de las ideas más contundentes de la entrevista: "El desarrollo económico no se improvisa, no se decreta y tampoco llega por casualidad: se construye." Se construye con empresas que invierten, gobiernos que generan condiciones, universidades que forman talento, instituciones que dan continuidad y empresarios dispuestos a colaborar. También con datos, métricas, confianza y una visión que trascienda administraciones y protagonismos individuales. Porque Sonora ya tiene buena parte del potencial. Lo verdaderamente importante ahora es convertirlo en resultados.

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