Economía
Energía renovable: La clave del futuro económico de México y el nearshoring

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Energía renovable: La clave del futuro económico de México y el nearshoring

Sonora tiene energía eléctrica suficiente para impulsar una nueva revolución industrial, pero enfrenta un desafío fundamental: llevarla hasta donde se encuentran las empresas.

Dr. Luis Núñez Noriega·27 de octubre de 2026·9 min

La economía mundial está experimentando una transformación profunda. Durante décadas, la competitividad de los países estuvo determinada principalmente por sus costos laborales, infraestructura carretera, disponibilidad de materias primas y cercanía con los principales mercados de consumo. Hoy, a esos factores se ha incorporado uno que está adquiriendo una importancia extraordinaria: la disponibilidad de energía eléctrica limpia, confiable y a precios competitivos.

La revolución tecnológica, la inteligencia artificial, la electromovilidad, la automatización industrial y, particularmente, la fabricación de semiconductores están modificando las necesidades energéticas de las economías modernas. Las empresas ya no buscan solamente territorios donde instalar sus plantas productivas. También necesitan garantías de que contarán con electricidad suficiente para operar durante las veinticuatro horas, cumplir sus compromisos ambientales y sostener procesos industriales cada vez más sofisticados.

Para México, esta transformación representa una oportunidad histórica. Nuestra ubicación geográfica, la integración comercial con Estados Unidos y Canadá, la experiencia manufacturera y el potencial de generación renovable podrían convertirnos en uno de los destinos industriales más importantes del mundo.

Sin embargo, existe una condición indispensable: transformar nuestra capacidad energética en una verdadera ventaja competitiva.

LA ENERGÍA RENOVABLE COMO MOTOR DEL CRECIMIENTO ECONÓMICO

Durante mucho tiempo, la política energética fue entendida principalmente como un asunto de abastecimiento. El objetivo consistía en producir electricidad suficiente para satisfacer las necesidades de hogares, comercios e industrias.

Actualmente, esa visión resulta insuficiente.

La electricidad se ha convertido en un insumo estratégico que influye directamente en la localización de inversiones, la productividad empresarial, los costos de producción y la integración a las cadenas globales de suministro.

Las energías renovables, particularmente la solar y la eólica, ofrecen ventajas económicas importantes. Permiten diversificar las fuentes de abastecimiento, reducir la exposición a la volatilidad de los combustibles fósiles y avanzar hacia procesos productivos de menores emisiones.

Su crecimiento también impulsa nuevas inversiones en infraestructura, ingeniería, sistemas de almacenamiento, mantenimiento especializado y desarrollo tecnológico.

De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía, la inversión en energías limpias en América Latina y el Caribe alcanzó aproximadamente 70 mil millones de dólares en 2025, reflejando el papel creciente que estas tecnologías desempeñan en las estrategias económicas regionales.

No obstante, debe entenderse que generar energía renovable no significa automáticamente contar con un suministro industrial confiable. La energía solar depende de las condiciones de irradiación y la eólica de la disponibilidad del viento. Por ello, su aprovechamiento requiere almacenamiento, respaldo, flexibilidad operativa y redes eléctricas modernas.

La verdadera competitividad energética no consiste exclusivamente en producir electricidad barata, sino en garantizar su disponibilidad cuando las actividades económicas la necesitan.

EL NEARSHORING Y LA NUEVA COMPETENCIA POR LA ELECTRICIDAD

El nearshoring, entendido como la relocalización de procesos productivos hacia países cercanos a los principales mercados de consumo, representa una de las oportunidades económicas más relevantes para México.

La reorganización de las cadenas internacionales de suministro ha incrementado el interés empresarial por establecer operaciones manufactureras en América del Norte.

México cuenta con ventajas evidentes: proximidad con Estados Unidos, experiencia exportadora, acuerdos comerciales y una base industrial consolidada.

Pero estas condiciones, por sí solas, no garantizan la llegada de nuevas inversiones.

Una empresa internacional puede encontrar mano de obra calificada, terrenos industriales, carreteras y acceso a mercados; sin embargo, si no dispone de electricidad suficiente, la inversión puede retrasarse, reducirse o dirigirse hacia otra región.

Esto resulta particularmente importante para industrias como la automotriz eléctrica, electrónica, aeroespacial, manufactura avanzada y tecnologías de información.

Además, muchas corporaciones internacionales incorporan objetivos de descarbonización en sus decisiones de inversión y compras. Sus proveedores deben demostrar avances en el uso de electricidad de bajas emisiones y en la reducción de su huella ambiental.

En consecuencia, la energía limpia ha dejado de ser únicamente una responsabilidad ambiental para convertirse también en un requisito comercial.

México debe comprender que la competencia por atraer empresas internacionales será, cada vez más, una competencia entre regiones capaces de ofrecer infraestructura eléctrica moderna, certeza energética y condiciones adecuadas para una industria sustentable.

LOS SEMICONDUCTORES: LA INDUSTRIA QUE EXIGE ENERGÍA DE ALTA CALIDAD

Los semiconductores constituyen uno de los componentes más importantes de la economía contemporánea. Se encuentran presentes en automóviles, teléfonos, computadoras, dispositivos médicos, sistemas industriales, telecomunicaciones y tecnologías de inteligencia artificial.

Su importancia estratégica ha provocado que distintas economías busquen fortalecer sus propias cadenas de producción y reducir la dependencia de proveedores concentrados en determinadas regiones del mundo.

Para México, participar en esta industria representa la posibilidad de avanzar hacia actividades económicas de mayor valor agregado.

Sin embargo, fabricar semiconductores requiere condiciones industriales particularmente exigentes.

Las plantas de fabricación de chips utilizan equipos de alta precisión, ambientes controlados, sistemas complejos de enfriamiento y procesos que demandan continuidad operativa. Las interrupciones eléctricas y las variaciones importantes de voltaje pueden provocar pérdidas económicas considerables.

Por esta razón, la calidad del suministro eléctrico puede ser tan importante como su precio.

También debe distinguirse entre las diferentes actividades de esta industria. El diseño de circuitos integrados, la fabricación de obleas y los procesos de ensamblaje, prueba y encapsulado presentan necesidades energéticas e inversiones muy distintas.

México ha comenzado a desarrollar una estrategia para participar en estos segmentos mediante el Plan Maestro de Semiconductores 2024-2030 y el proyecto Kutsari, que contempla centros de diseño en Sonora, Jalisco y Puebla.

La presencia de Sonora dentro de esta estrategia tiene una importancia especial por su cercanía con Arizona, donde se desarrolla un importante ecosistema de manufactura tecnológica y semiconductores.

Esta integración podría permitir que Sonora participe en nuevas cadenas binacionales de proveeduría, diseño, electrónica, servicios especializados y manufactura avanzada.

Pero para convertir esa posibilidad en realidad será necesario ofrecer infraestructura energética a la altura de las exigencias tecnológicas internacionales.

SONORA: GENERAMOS ELECTRICIDAD, PERO NECESITAMOS LLEVARLA A LAS CIUDADES INDUSTRIALES

Sonora posee condiciones extraordinarias para convertirse en una potencia energética e industrial.

Su ubicación geográfica, elevados niveles de radiación solar, cercanía con Estados Unidos, presencia minera y tradición manufacturera representan ventajas difíciles de encontrar reunidas en una misma región.

El desarrollo de la central fotovoltaica de Puerto Peñasco constituye una expresión importante de ese potencial.

Este proyecto contempla cuatro etapas y una capacidad final aproximada de mil megawatts de generación solar. En julio de 2026, el Gobierno de Sonora informó que sus dos primeras etapas se encontraban operando al cien por ciento.

Sin embargo, existe una realidad económica que merece especial atención.

Sonora cuenta con excedentes de generación eléctrica, pero enfrenta limitaciones en la infraestructura necesaria para transportar y distribuir esa electricidad hacia las ciudades donde se concentra su actividad manufacturera.

Este diagnóstico fue reconocido públicamente por el gobernador Alfonso Durazo en agosto de 2026, durante la presentación de proyectos eléctricos de la Comisión Federal de Electricidad.

El problema no radica exclusivamente en cuánta electricidad puede producirse, sino en dónde se genera, cuándo está disponible y qué capacidad tienen las redes para entregarla a los consumidores industriales.

Tener excedentes de generación en determinadas condiciones no significa que todos los parques industriales dispongan automáticamente de capacidad suficiente para conectar nuevas empresas.

Una cosa es disponer de energía en el sistema eléctrico y otra muy distinta contar con líneas de transmisión, subestaciones, transformadores y redes de distribución capaces de llevarla hasta una instalación manufacturera.

Esta diferencia representa uno de los principales desafíos estructurales para la competitividad de Sonora.

Ciudades como Hermosillo, Nogales, Guaymas y Cajeme concentran actividades económicas estratégicas y tienen potencial para recibir nuevas inversiones nacionales y extranjeras.

Hermosillo cuenta con una importante industria automotriz y manufacturera. Nogales representa un punto fundamental para las operaciones maquiladoras y el comercio transfronterizo. Guaymas y Empalme ofrecen oportunidades relacionadas con manufactura aeroespacial, logística y actividades portuarias. Cajeme dispone de una base agroindustrial y de capacidades para diversificar su economía hacia nuevas actividades tecnológicas.

Pero el crecimiento de estas ciudades requiere infraestructura eléctrica suficiente para atender nuevas inversiones.

No podemos aspirar a convertirnos en un polo de semiconductores y manufactura avanzada si la electricidad disponible no puede llegar oportunamente a los lugares donde pretendemos instalar las nuevas fábricas.

Resulta necesario modernizar las redes, ampliar subestaciones y fortalecer la capacidad de transformación eléctrica.

En agosto de 2026, el Gobierno de Sonora anunció proyectos de la CFE superiores a 13 mil millones de pesos para infraestructura de transmisión, distribución, transformación y modernización eléctrica.

Es una señal relevante de atención institucional. Sin embargo, el verdadero impacto económico dependerá de que estas inversiones se ejecuten oportunamente y resuelvan las necesidades específicas de los corredores industriales.

LA INFRAESTRUCTURA ELÉCTRICA DEBE ANTICIPARSE A LAS INVERSIONES

Uno de los errores más costosos en materia de desarrollo económico consiste en esperar a que una empresa anuncie su instalación para comenzar a identificar cómo suministrarle energía.

La planeación debe funcionar de manera inversa.

Primero deben identificarse los corredores industriales estratégicos, estimar sus necesidades futuras de electricidad y garantizar que existan condiciones suficientes para recibir inversiones.

Solamente así podrán ofrecerse certezas reales a las empresas interesadas en establecer operaciones.

En Sonora, esto requiere una estrategia coordinada entre la CFE, autoridades federales, Gobierno del Estado, municipios, organismos empresariales y desarrolladores industriales.

También exige información pública y actualizada sobre la capacidad eléctrica disponible, necesidades de ampliación, proyectos programados y tiempos estimados de conexión.

Las inversiones en redes deben complementarse con generación renovable, almacenamiento energético y soluciones que incrementen la confiabilidad del suministro.

La energía solar representa una ventaja natural para Sonora, pero necesita integrarse a un sistema capaz de suministrar electricidad incluso durante las horas en que no existe producción fotovoltaica.

Asimismo, será necesario promover la eficiencia energética de las empresas, facilitar proyectos técnicamente viables de generación distribuida y desarrollar esquemas que permitan aprovechar mejor la infraestructura existente.

DE LA VENTAJA NATURAL A LA COMPETITIVIDAD INDUSTRIAL

Sonora tiene la oportunidad de construir una nueva etapa de desarrollo económico alrededor de la energía limpia, la manufactura avanzada y los semiconductores.

La combinación de recursos naturales, capacidades industriales, talento humano y cercanía con Arizona puede convertirse en una plataforma de crecimiento excepcional.

Pero debemos evitar confundir el potencial con los resultados.

Contar con abundante radiación solar no equivale a disponer de electricidad industrial garantizada. Tener proyectos de generación no significa que las redes estén preparadas para recibir nuevas fábricas. Y anunciar inversiones energéticas no asegura que sus beneficios lleguen inmediatamente a las ciudades manufactureras.

El desarrollo económico requiere que todos estos elementos funcionen de manera coordinada.

Es indispensable convertir la política energética en una parte central de la estrategia de promoción de inversiones.

Las regiones que logren ofrecer energía limpia, confiable, suficiente y competitiva tendrán mayores posibilidades de integrarse a las cadenas de suministro del futuro.

México cuenta con una oportunidad histórica para aprovechar el nearshoring y avanzar hacia actividades de mayor contenido tecnológico. Sonora, particularmente, puede desempeñar un papel fundamental por su ubicación estratégica y sus recursos energéticos.

Sin embargo, para alcanzar ese objetivo debemos resolver una contradicción que hoy limita nuestro potencial: tenemos capacidad para generar electricidad, pero necesitamos fortalecer la infraestructura que permita aprovecharla plenamente en nuestros centros industriales.

El futuro económico de Sonora no dependerá solamente de cuánta energía podamos producir, sino de nuestra capacidad para llevarla a donde se generan las inversiones, la innovación y los empleos.

Porque, en la nueva economía mundial, la energía eléctrica ya no es simplemente un servicio público.

Es infraestructura para el desarrollo, una condición para atraer inversiones y uno de los principales factores que definirán qué regiones liderarán la próxima revolución industrial.

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