Economía
Hermosillo, una economía que crece, pero exige más

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Hermosillo, una economía que crece, pero exige más

Más de 16 mil nuevos empleos formales, una recaudación predial que supera los 1,299 millones de pesos y una inversión pública de 974 millones muestran una ciudad dinámica. Pero la reducción de empresas formales y las presiones sobre vivienda, agua y movilidad revelan los nuevos desafíos.

Raúl Rentería·13 de octubre de 2026·4 min

Hermosillo está creciendo. Los indicadores económicos y sociales presentados por Hermosillo ¿Cómo Vamos? muestran una capital sonorense con capacidad para generar empleo, atraer inversión y elevar sus ingresos públicos, pero también con nuevos desafíos que podrían convertirse en límites para su desarrollo si no son atendidos oportunamente.

El dato que mejor resume esta transformación es el empleo: entre 2021 y 2025 se generaron 16,443 nuevos puestos de trabajo formales registrados ante el IMSS, hasta alcanzar 260,693 empleos formales.

Es una cifra relevante para una ciudad que se ha consolidado como uno de los principales polos industriales y de servicios del noroeste de México.

Pero detrás del crecimiento aparece una señal que merece especial atención.

MÁS EMPLEOS, MENOS PATRONES

Durante el mismo periodo, los registros patronales ante el IMSS disminuyeron en 671, al pasar de 14,871 a 14,200.

No significa necesariamente que hayan desaparecido 671 empresas, porque un registro patronal no equivale automáticamente a una empresa. Sin embargo, sí representa una señal sobre la evolución de la base empresarial formal y plantea preguntas sobre las condiciones que enfrentan particularmente las pequeñas y medianas empresas.

La economía hermosillense necesita empresas capaces no solamente de sobrevivir, sino de crecer, contratar, invertir y convertirse en proveedoras de las grandes industrias.

Ahí está uno de los grandes retos de la siguiente etapa.

El crecimiento económico necesita más empresas y empresas más productivas.

EL DINERO PÚBLICO TAMBIÉN CRECE

Otro indicador significativo es el fortalecimiento de las finanzas municipales.

La recaudación del impuesto predial llegó a 1,299 millones de pesos en 2025, prácticamente duplicando los 617.1 millones registrados en 2021.

A ello se sumaron 974.1 millones de pesos de inversión pública.

La mayor capacidad recaudatoria representa una oportunidad para financiar infraestructura y servicios que acompañen la expansión económica de Hermosillo.

Sin embargo, el verdadero desafío está en transformar esos recursos en infraestructura que eleve la competitividad urbana.

La percepción ciudadana ofrece un contraste interesante: mientras la recolección de basura obtiene una evaluación de 8.9, las calles y pavimentación reciben apenas 3.6.

El mensaje es evidente: la ciudadanía reconoce avances, pero también demanda que el crecimiento de los ingresos públicos se traduzca en una mejor ciudad.

EL COSTO DE CRECER

Hermosillo enfrenta ahora problemas que son, paradójicamente, consecuencia de su propio crecimiento.

Más población, más empleos y más actividad industrial significan mayor demanda de vivienda, agua, transporte y servicios.

La vivienda se ha convertido en uno de los principales retos. También lo es el agua, un recurso estratégico para cualquier proyecto de expansión industrial y urbana.

En movilidad, la presión es todavía más evidente. El parque vehicular aumentó cerca de 120% entre 2017 y 2025, hasta alcanzar 695,533 vehículos.

Mientras tanto, la proporción de habitantes que utiliza el transporte público como principal medio de movilidad disminuyó.

Una ciudad que aspira a convertirse en un polo de manufactura avanzada, tecnología, semiconductores, industria aeroespacial y servicios especializados necesita resolver primero buena parte de sus cuellos de botella urbanos.

LA OPORTUNIDAD INDUSTRIAL

Hermosillo tiene ventajas que pocas ciudades del noroeste pueden combinar: ubicación fronteriza, conexión con Arizona, infraestructura industrial, mano de obra, universidades, experiencia manufacturera y proximidad con cadenas de suministro norteamericanas.

La oportunidad derivada del nearshoring sigue vigente.

La llegada y expansión de actividades de mayor contenido tecnológico puede generar empleos mejor remunerados y elevar la productividad regional. Pero para aprovecharla se requiere algo más que parques industriales.

Se necesita talento especializado, vivienda accesible, agua, energía, transporte eficiente, seguridad, servicios urbanos y una red de proveedores locales capaz de incorporarse a las cadenas globales.

El desafío consiste en lograr que las grandes inversiones tengan también un efecto multiplicador sobre las empresas locales.

CRECER NO ES SUFICIENTE

Los indicadores de percepción ciudadana muestran que 30.5% de los entrevistados considera que su situación económica mejoró, frente a 21.6% que señala un deterioro.

La pobreza laboral, por su parte, se ubicó en 24.6%.

Esto revela la otra cara de la economía: una ciudad puede producir más, atraer inversiones y generar empleos, pero el desarrollo adquiere verdadero sentido cuando esas condiciones mejoran la vida cotidiana de las familias.

Por eso, el gran reto de Hermosillo no es simplemente crecer.

Es crecer mejor.

Crear más empresas.

Generar empleos de mayor productividad.

Elevar los ingresos.

Construir vivienda suficiente.

Garantizar agua.

Mejorar el transporte.

Invertir en infraestructura.

Y conectar a las pequeñas empresas con las grandes cadenas industriales.

Hermosillo tiene hoy una oportunidad extraordinaria para dar un nuevo salto económico.

Los datos de Hermosillo ¿Cómo Vamos? muestran que existen bases para hacerlo.

Pero también advierten que el crecimiento económico, si no está acompañado por infraestructura y bienestar, puede terminar generando sus propios límites.

La próxima década será decisiva: no se tratará solamente de hacer crecer a Hermosillo, sino de construir una ciudad capaz de sostener ese crecimiento.

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