Economía
Sonora después de cinco años: crecimiento, infraestructura y el reto de convertir inversión en desarrollo
El Quinto Informe de Gobierno de Alfonso Durazo presenta una economía estatal más grande, con mayores exportaciones y una creciente participación de la manufactura avanzada. La siguiente etapa será transformar esa nueva infraestructura y capacidad productiva en empleos de mayor valor, inversión sostenida y crecimiento regional.
El Quinto Informe de Gobierno presentado este domingo por Alfonso Durazo Montaño permite observar un Sonora que, cinco años después, ha cambiado en varios de sus indicadores económicos, pero que entra al último tramo de la administración con retos importantes para consolidar esos avances.
Uno de los datos centrales presentados por el gobernador es que la economía de Sonora acumuló un crecimiento real superior al 8% entre 2021 y 2025. A ello se suma un aumento de las exportaciones, que pasaron de un máximo previo cercano a 20 mil millones de dólares a más de 28 mil millones, mientras que el superávit comercial alcanzó 9 mil 700 millones de dólares en 2024.
Quizá más importante que el tamaño del crecimiento es el cambio que comienza a observarse en su composición.
De acuerdo con las cifras presentadas, la participación de la manufactura avanzada pasó de 17% a 23% de la economía estatal, apoyada por sectores como automotriz, aeroespacial, electrónica, industria eléctrica, química y farmacéutica. Sonora también se mantiene como líder entre los estados de la frontera norte en exportaciones agropecuarias y ocupa el segundo lugar nacional.
Este cambio coincide con una estrategia de infraestructura que intenta reposicionar al estado dentro de las nuevas cadenas productivas de Norteamérica. La modernización del Puerto de Guaymas, la infraestructura carretera, la generación eléctrica y los proyectos del Plan Sonora buscan aprovechar una ventaja que durante décadas estuvo ahí, pero no necesariamente integrada: minería, frontera con Estados Unidos, salida al Pacífico, generación de energía y una base industrial exportadora. El informe sostiene además que Sonora es actualmente superavitario en generación eléctrica, apoyado en nuevos proyectos de CFE y en la planta fotovoltaica de Puerto Peñasco.
El mercado laboral también presenta señales positivas. Durazo reportó que el empleo formal se encuentra 9.4% por encima del promedio registrado entre 2015 y 2020. Asimismo, informó ingresos laborales por 12 mil 693 millones de pesos, 4 mil 55 millones más que en el periodo comparable anterior.
Las finanzas públicas forman otra parte relevante del balance. Según el informe, la deuda de largo plazo disminuyó 22% en términos reales, los ingresos propios aumentaron alrededor de 10 mil millones de pesos sin nuevos impuestos y la mejora en condiciones financieras generó ahorros cercanos a 600 millones de pesos anuales. Al mismo tiempo, el gasto social superó los 53 mil 600 millones de pesos.
El resultado social que más destaca el gobierno es la salida de aproximadamente 450 mil sonorenses de la pobreza. Es un dato de enorme relevancia, pero hacia adelante será importante que esta mejora pueda sostenerse cada vez más mediante salarios, productividad y oportunidades económicas permanentes, y no exclusivamente a través de transferencias públicas.
Ahí comienza probablemente la discusión más interesante del quinto año.
Sonora ya cuenta con una parte importante de la infraestructura que necesitaba para competir por nuevas inversiones. El reto ahora es convertir carreteras, puertos, energía y conectividad en nuevas empresas, proveedores locales y empleos mejor remunerados. El sector empresarial ha reconocido que la obra pública ha contribuido al dinamismo económico y a la generación de empleo, pero también existen voces ciudadanas que identifican a la economía, el agua y el transporte público entre los principales desafíos pendientes.
El agua, particularmente, será inseparable del futuro económico de Sonora. El informe reporta más de 6 mil 300 millones de pesos destinados a infraestructura hídrica, además de proyectos importantes en Hermosillo, Nogales y comunidades indígenas. Sin embargo, la sequía y el crecimiento de las ciudades y de la industria obligarán a pasar de atender emergencias a construir una política hídrica de largo plazo.
Después de cinco años, los números muestran avances que vale la pena reconocer. Pero el último año de gobierno debería concentrarse menos en iniciar nuevas historias y más en consolidar las que ya comenzaron.
Sonora tiene frente a sí una oportunidad poco común: convertirse en una plataforma industrial, energética y logística relevante para Norteamérica. El desafío será conseguir que ese potencial se traduzca en algo mucho más sencillo de medir: empresas que crezcan, empleos mejor pagados, agua suficiente, ciudades funcionales y mayores oportunidades para todas las regiones del estado.



