Agronegocios
Sonora apuesta por fortalecer su cadena ganadera y dar mayor valor a la producción
La reapertura de la frontera reactiva al sector y abre la oportunidad de avanzar hacia una mayor capacidad de engorda y procesamiento de carne en el estado, afirma Juan Carlos Ochoa Valenzuela, presidente de la Unión Ganadera Regional de Sonora.
La reapertura de la frontera para la exportación de ganado hacia Estados Unidos representa para la ganadería sonorense la recuperación de uno de sus mercados fundamentales, pero también deja sobre la mesa nuevos retos y oportunidades.
Después de un periodo de restricciones que se prolongó durante meses, los productores retomaron gradualmente la posibilidad de colocar ganado en el mercado estadounidense bajo nuevos protocolos sanitarios. Para Juan Carlos Ochoa Valenzuela, presidente de la Unión Ganadera Regional de Sonora (UGRS), la experiencia también dejó una enseñanza: Sonora debe conservar su vocación exportadora, pero al mismo tiempo fortalecer otras etapas de la cadena productiva.
"Sonora es un estado diseñado para exportar ganado", señala el dirigente, al explicar que durante décadas la actividad ganadera estatal se ha sustentado en buena medida en la genética y la sanidad, dos factores determinantes para acceder al mercado estadounidense.
Sin embargo, el cierre de la frontera obligó al sector a buscar alternativas y a reconsiderar la estructura de la actividad.
La reapertura recupera un mercado estratégico
Durante el periodo en que estuvo restringida la exportación, los productores tuvieron que colocar una mayor parte de su ganado en el mercado nacional.
De acuerdo con Ochoa Valenzuela, esta circunstancia representó recibir alrededor de 40% menos de lo que potencialmente se habría obtenido mediante la exportación.
El impacto, sin embargo, estuvo parcialmente amortiguado por un escenario extraordinario de precios, derivado de la escasez de ganado tanto en México como en Estados Unidos.
Con la reapertura de la frontera, el mercado sonorense recuperó parte de la ventaja que tradicionalmente le ha otorgado su cercanía con Estados Unidos.
El dirigente ganadero señala que actualmente los precios que reciben los productores sonorenses pueden ubicarse entre 40 y 50% por encima de los registrados en algunas regiones del sur del país, una diferencia relacionada con el acceso al mercado de exportación.
Pero, más allá de recuperar el flujo comercial, Ochoa Valenzuela considera necesario aprovechar la experiencia para construir una actividad menos dependiente de un solo destino.
Más opciones para el productor
La estrategia que plantea la UGRS no consiste en sustituir la exportación de ganado en pie, sino en generar alternativas adicionales.
El llamado ganado en pie se refiere a los animales vivos que son comercializados para continuar posteriormente su proceso de crecimiento, engorda y, finalmente, sacrificio.
En el modelo tradicional, el productor sonorense vende el becerro después de su primera etapa de desarrollo. Ese animal puede continuar su proceso productivo en otras regiones, particularmente en Estados Unidos.
La propuesta es que una mayor proporción de ese proceso pueda realizarse dentro de Sonora cuando las condiciones económicas lo hagan conveniente.
Actualmente, de acuerdo con Ochoa Valenzuela, en el estado se engordan alrededor de 100 mil cabezas de ganado, y uno de los objetivos planteados por el sector es incrementar esa capacidad hasta 200 mil cabezas.
La finalidad sería generar más valor agregado, empleos y oportunidades comerciales a partir de una mayor integración de la cadena.
El Centro Integral Ganadero
Uno de los proyectos que pueden contribuir a esta estrategia es el Centro Integral Ganadero, impulsado por la UGRS con respaldo de autoridades estatales y federales.
El proyecto contempla infraestructura para diferentes etapas de la cadena: modernización del rastro, instalaciones para sacrificio, sala de corte y deshuese, ampliación de corrales de engorda, una planta de alimentos y la reubicación de la subasta ganadera de Hermosillo.
El complejo se proyecta sobre aproximadamente 100 hectáreas, ubicadas a unos 13 kilómetros de Hermosillo.
También se contempla una subasta ganadera en Moctezuma, con el propósito de acercar servicios y opciones de comercialización a productores de la región serrana, además de la ampliación de la cuarentenaria de exportación de Agua Prieta.
La visión es integrar infraestructura que permita al productor contar con diferentes alternativas de comercialización.
Si la exportación de ganado en pie ofrece mejores condiciones, podrá continuar utilizándose esa vía; si existe capacidad y rentabilidad para la engorda y procesamiento, el productor podría encontrar una alternativa dentro de la propia entidad.
Sanidad y genética, activos estratégicos
Para Sonora, la sanidad animal representa una de las principales fortalezas de su actividad ganadera.
Ochoa Valenzuela destaca el trabajo realizado por los productores y las autoridades sanitarias para preservar las condiciones del hato estatal y enfrentar amenazas como el gusano barrenador.
El presidente de la UGRS señala que Sonora fue el último estado del país al que llegó esta plaga y refiere que recientemente se realizó una revisión sanitaria por parte de autoridades estadounidenses.
El sector espera que este proceso permita avanzar en la clasificación sanitaria del estado y fortalecer aún más su posición frente al mercado estadounidense.
A la sanidad se suma la genética.
Sonora cuenta con una larga tradición en mejoramiento genético de ganado y este factor constituye uno de los elementos que han permitido a sus productores competir en el mercado de exportación.
Para Ochoa Valenzuela, mantener y mejorar ambos componentes será indispensable para que la ganadería sonorense conserve su competitividad.
El reto de producir en un estado semidesértico
La ganadería enfrenta, sin embargo, un desafío que trasciende los mercados: las condiciones climáticas.
Después de varios años de sequía, el sector reconoce que ya no es posible pensar en la producción bajo las mismas condiciones de décadas anteriores.
Sonora es una entidad particularmente dependiente de las precipitaciones para el desarrollo de la ganadería extensiva.
Por ello, la UGRS impulsa conceptos como genética, manejo eficiente de los agostaderos, pastoreo regenerativo y captación de agua.
La idea es desarrollar una ganadería más eficiente y sustentable, capaz de producir más con una utilización responsable de los recursos naturales.
Ochoa Valenzuela resume esta visión en una premisa: "En la eficiencia está la respuesta".
La genética y las nuevas prácticas productivas, explica, pueden permitir obtener más kilos por hectárea con un menor número de animales, lo que representa una alternativa frente a las condiciones climáticas actuales.
El agua, una prioridad para los rancheros
Dentro de los temas que la UGRS considera prioritarios se encuentra el acceso al agua para el ganado.
Ochoa Valenzuela plantea que los pozos de abrevadero requieren un tratamiento acorde con las características de la ganadería extensiva de Sonora.
Su propuesta es que el acceso al agua para abrevadero pueda considerarse un derecho para los productores, pero acompañado también de obligaciones relacionadas con la conservación y captación del recurso.
El planteamiento contempla que los ganaderos realicen obras de captación de agua en sus propios agostaderos para contribuir a la recuperación de los recursos hídricos.
El dirigente considera que las políticas nacionales deben tomar en cuenta las diferencias entre las regiones del país.
"No es lo mismo hacer ganadería en el norte que en el centro o en el sur", sostiene, al insistir en la necesidad de que quienes toman decisiones conozcan directamente las condiciones en las que trabajan los productores sonorenses.
Una cadena que busca mayor integración
Otro de los retos señalados por el presidente de la UGRS es la necesidad de fortalecer la relación entre productores primarios y engordadores.
Históricamente, Sonora concentró buena parte de sus esfuerzos en la producción de ganado para exportación, mientras otras entidades desarrollaron con mayor intensidad la actividad de engorda.
Para Ochoa Valenzuela, la integración de ambos sectores puede generar nuevas oportunidades.
El Centro Integral Ganadero pretende precisamente contribuir a esa articulación, al proporcionar infraestructura que permita ampliar la capacidad de engorda y procesamiento.
La intención es que el ganado producido en Sonora tenga más opciones antes de salir de la entidad y que una parte mayor del valor económico generado por la cadena permanezca en el estado.
33 mil afiliados y 90 años de historia
La dimensión de la actividad también se refleja en la Unión Ganadera Regional de Sonora.
De acuerdo con su presidente, la organización cuenta con alrededor de 33 mil afiliados agrupados en 96 asociaciones ganaderas.
Este año, además, la UGRS conmemora 90 años de existencia, periodo durante el cual ha participado en la representación, gestión y prestación de servicios para el sector.
Las subastas ganaderas de Hermosillo y Ciudad Obregón cumplen un papel relevante como referentes de precios y espacios de comercialización.
A ellas se busca sumar la subasta de Moctezuma, con el objetivo de acercar estas herramientas a productores de la región serrana.
Expogan, más allá de una exposición anual
La actividad de la Unión Ganadera también tiene una dimensión económica y social a través de Expogan Sonora.
Ochoa Valenzuela señala que, después de la interrupción provocada por la pandemia, la organización trabajó en la reactivación del evento y ha registrado nuevos niveles de participación.
La visión hacia adelante es aprovechar mejor las instalaciones durante el resto del año.
El eventual traslado de parte de las operaciones ganaderas al Centro Integral Ganadero permitiría disponer de espacios adicionales en las instalaciones actuales de Expogan y explorar nuevas actividades.
Para la UGRS, se trata de aprovechar una infraestructura que puede generar beneficios no solamente para los ganaderos, sino también para el municipio y la economía estatal.
Una relación comercial que debe ser predecible
La reapertura fronteriza también pone de relieve la importancia de la relación comercial entre México y Estados Unidos.
Para el presidente de la UGRS, la alimentación debe ocupar un lugar prioritario dentro de cualquier negociación comercial, particularmente en el contexto de la revisión del T-MEC.
La experiencia reciente mostró que una interrupción en el flujo de ganado tiene consecuencias a ambos lados de la frontera.
El cierre afectó a productores mexicanos, pero también generó repercusiones en la cadena estadounidense, incluyendo corrales de engorda, rastros y empleos.
Desde la perspectiva del sector ganadero sonorense, el comercio de alimentos requiere reglas claras, condiciones sanitarias técnicamente sustentadas y mecanismos que permitan mayor certidumbre para productores y compradores.
El futuro: productividad antes que volumen
Para Ochoa Valenzuela, recuperar exactamente los niveles históricos de inventario ganadero no necesariamente debe ser el objetivo.
Las condiciones climáticas, la disponibilidad de agua y los cambios que ha experimentado el campo hacen necesario replantear el modelo.
La apuesta está en producir de manera más eficiente, utilizar mejor la genética, aprovechar la tecnología, fortalecer la sanidad y desarrollar infraestructura.
"Éramos rancheros ineficientes porque la naturaleza nos apoyaba", reflexiona el dirigente. "Y hay que cambiar".
La transformación, además, requiere atraer a las nuevas generaciones. La capacitación, la academia y la incorporación de nuevas herramientas pueden contribuir a que la actividad ganadera siga siendo una opción para los jóvenes.
Una nueva etapa para la ganadería sonorense
La reapertura de la frontera representa un paso importante para una actividad que tiene una relación histórica y económica con el mercado estadounidense.
Pero la experiencia del cierre también modificó la perspectiva del sector.
La ganadería sonorense busca conservar su capacidad de exportar ganado en pie, al tiempo que desarrolla infraestructura y condiciones para incrementar la engorda y el procesamiento de carne dentro del estado.
No se trata de abandonar un modelo que durante décadas ha funcionado, sino de ampliar las alternativas del productor y generar mayor valor a lo largo de la cadena.
Con nuevos proyectos de infraestructura, una sólida tradición genética y sanitaria, y el reto permanente de producir en condiciones climáticas adversas, Sonora enfrenta una nueva etapa para su ganadería.
El desafío, como plantea Juan Carlos Ochoa Valenzuela, será hacerlo con mayor eficiencia, sustentabilidad y capacidad de adaptación a las condiciones de los mercados nacionales e internacionales.



